por el personal de El Reportero
México se prepara para restringir el uso de teléfonos celulares y tabletas en las escuelas primarias y secundarias de todo el país a partir de finales de octubre, uniéndose a California en un creciente esfuerzo por reducir las distracciones digitales en las aulas y alentar a los estudiantes a concentrarse más en el aprendizaje y la interacción personal.
El secretario de Educación de México, Mario Delgado, anunció el 21 de septiembre que las autoridades educativas federales y estatales habían llegado a un acuerdo para restringir estos dispositivos. La medida, pendiente de la aprobación final de la presidenta Claudia Sheinbaum, entraría en vigor 30 días después de ser promulgada formalmente, lo que situaría su implementación hacia finales de octubre.
El anuncio se produce después de una encuesta realizada a más de medio millón de maestros mexicanos, en la que el 81 por ciento apoyó el establecimiento de lineamientos y reglas para el uso seguro de dispositivos electrónicos con fines educativos, según Mexico News Daily.
Delgado afirmó que la medida busca proteger la salud mental y el aprendizaje de los niños, al tiempo que fortalece la capacidad de atención, el contacto humano y la convivencia comunitaria. En el nivel de preparatoria, cada institución determinará las limitaciones que permitan un uso responsable de los dispositivos con fines educativos.
Los estudiantes de California ya están experimentando restricciones similares.
El gobernador Gavin Newsom promulgó la Ley de Escuelas Libres de Teléfonos, conocida como Phone-Free School Act, en septiembre de 2024, exigiendo que cada distrito escolar, escuela chárter y oficina de educación del condado adoptara, antes del 1 de julio de 2026, una política para limitar o prohibir el uso de teléfonos inteligentes.
Esto significa que los estudiantes que regresaron a las aulas de California en agosto comenzaron el primer año escolar posterior al plazo estatal, aunque las reglas no son idénticas en todas las escuelas. La ley permite a las autoridades educativas locales cierta flexibilidad para diseñar sus propias políticas.
En San Francisco, la política del distrito permite que los estudiantes tengan teléfonos celulares, pero exige que los dispositivos móviles permanezcan apagados y guardados durante el horario de instrucción, incluidos los períodos de transición entre clases. Se permiten excepciones en casos de emergencia, cuando un maestro autoriza su uso educativo, por necesidades médicas o cuando así lo requiere el programa educativo individualizado de un estudiante.
Algunas escuelas de San Francisco han ido más lejos.
Herbert Hoover Middle School exige que los teléfonos, relojes inteligentes y audífonos Bluetooth permanezcan apagados y fuera de la vista desde el comienzo de la jornada escolar hasta la salida. Mission High School describe sus aulas como “zonas libres de teléfonos celulares”, mientras que ER Taylor Elementary exige que los teléfonos permanezcan apagados dentro de las mochilas o sean entregados a los maestros para su resguardo.
La experiencia de escuelas de San Francisco que adoptaron políticas más estrictas antes del plazo establecido por California ofrece una primera mirada a la reacción de los estudiantes.
En Thurgood Marshall Academic High School, los estudiantes inicialmente se resistieron a no tener acceso a sus teléfonos durante toda la jornada escolar. Sin embargo, posteriormente estudiantes y maestros reportaron cambios en el ambiente escolar, incluyendo más conversaciones cara a cara, mayor productividad durante los períodos libres y más interacción durante el almuerzo y los descansos.
Un estudiante dijo al San Francisco Standard que, sin su teléfono, comenzó a levantar la mirada y ver a sus amigos en lugar de mirar hacia abajo a una pantalla. Los maestros también informaron que dedicaban menos tiempo de clase a controlar el uso de celulares.
No todas las reacciones han sido positivas. Algunos estudiantes han expresado preocupación porque los teléfonos les brindan una sensación de seguridad, particularmente durante situaciones de emergencia. Otros sostienen que los celulares pueden servir como un apoyo social para estudiantes que tienen dificultades para relacionarse con sus compañeros.
Esas preocupaciones están contempladas en la ley de California, que preserva el derecho de los estudiantes a utilizar dispositivos durante emergencias o cuando perciban una amenaza de peligro, así como para determinadas necesidades médicas y educativas.
El debate también va más allá de determinar si los estudiantes simplemente prestan mayor atención durante las clases. Los partidarios de las restricciones argumentan que reducir el acceso a los teléfonos celulares puede incentivar a los jóvenes a conversar, socializar y participar en actividades escolares, en lugar de pasar sus descansos navegando por las redes sociales.
La experiencia todavía está evolucionando. Incluso dentro de San Francisco, la aplicación de las reglas varía de una escuela a otra, y cada plantel puede establecer normas más estrictas que las disposiciones generales del distrito.
México pronto comenzará su propia experiencia a nivel nacional. Su enfoque difiere del sistema descentralizado de California, pero ambas políticas reflejan la misma pregunta cada vez más urgente que enfrentan educadores y familias: ¿cuánto acceso a los teléfonos inteligentes deberían tener los niños durante la jornada escolar?
Para los estudiantes de California, ese debate ya pasó de la legislación a las aulas. Para millones de estudiantes mexicanos, esa misma transición comenzará, según lo previsto, a finales de octubre.
Este artículo incluye información de Mexico News Daily, la Oficina del Gobernador de California, SFUSD y medios locales del Área de la Bahía.


