- California está considerando otorgar a refinerías y otros grandes contaminadores miles de millones de dólares en permisos gratuitos de contaminación como parte de una importante reforma de su mercado de carbono.
• La disputa expone una pregunta más profunda dentro de la agenda climática del gobernador Gavin Newsom: ¿Puede California reducir emisiones sin aumentar los precios de la gasolina?
por Alejandro Lazo, CalMatters
California está considerando otorgar a las refinerías de petróleo y a otros grandes contaminadores miles de millones de dólares en permisos gratuitos de emisión, justo cuando el estado afirma que las reducciones de carbono deben acelerarse más que nunca.
En los últimos seis meses, dos refinerías han cerrado y los precios de la gasolina han superado un promedio de 6 dólares por galón mientras la guerra entre Irán e Israel ha sacudido los mercados petroleros. Según registros oficiales, el sector del petróleo y el gas gastó 10,3 millones de dólares en actividades de cabildeo en Sacramento durante los primeros tres meses del año, siendo la Asociación de Petróleo de los Estados del Oeste y Chevron quienes concentraron la mayor parte de ese gasto.
El resultado es una nueva propuesta ante la Junta de Recursos del Aire de California que proporcionaría hasta 4.000 millones de dólares en nuevos permisos gratuitos de emisión para empresas, de los cuales aproximadamente la mitad estaría destinada a la industria de los combustibles fósiles a cambio de compromisos de inversión en energía limpia.
Los grupos ambientalistas advierten que la propuesta constituye un regalo para las grandes petroleras y debilitaría el programa estatal de “límite e inversión” (cap-and-invest), precisamente cuando California depende de él para reducir emisiones y financiar programas climáticos, de vivienda y otros servicios públicos. Anthony Martínez, portavoz del gobernador Gavin Newsom, sostiene que los cambios son necesarios para mantener el mercado de carbono “duradero” y “asequible” frente al creciente cierre de refinerías.
La batalla por el mercado de carbono ha expuesto las tensiones políticas que se encuentran en el centro de la transición energética impulsada por Newsom. California intenta preservar sus ambiciones climáticas mientras mantiene la gasolina accesible para conductores que ya pagan algunos de los precios más altos del país.
Debilitando la principal herramienta climática
A través de su mercado de carbono de 13 años de antigüedad, California exige que las empresas más contaminantes compren permisos por cada tonelada de gases de efecto invernadero que emiten. El estado reduce gradualmente el número total de permisos disponibles cada año, estableciendo así un límite firme a las emisiones.
En el centro de la controversia se encuentra un programa de subsidios que se financiaría con esos mismos permisos. Si la junta reguladora aprueba la propuesta, se creará una nueva reserva de permisos gratuitos para refinerías, cementeras y otras grandes industrias que prometan invertir en proyectos de energía limpia y eficiencia energética.
La reserva estaría limitada a 118,3 millones de permisos, exactamente la misma cantidad que la propia junta ha señalado que debe retirarse del mercado para que California alcance sus objetivos climáticos de 2030. Los ambientalistas argumentan que esta medida podría eliminar buena parte de las reducciones necesarias para cumplir esas metas.
Meredith Fowlie, economista energética de Berkeley y presidenta de un comité independiente que supervisa el mercado de carbono, afirmó que el diseño del programa otorgaría a las refinerías participantes más permisos gratuitos de los que realmente necesitan para cubrir sus emisiones.
Rajinder Sahota, funcionaria encargada del programa, respondió que los permisos serían limitados, temporales y revocables en caso de mal uso. Según explicó, el objetivo es ayudar a mantener operativas las refinerías durante un período de incertidumbre económica y energética.
Sin embargo, organizaciones ambientales sostienen que existen pocos mecanismos de rendición de cuentas para garantizar que las inversiones prometidas realmente reduzcan emisiones.
Menos dinero para programas climáticos
La propuesta también podría afectar significativamente las finanzas estatales. De acuerdo con la Oficina del Analista Legislativo, los ingresos provenientes de las subastas de permisos podrían caer de aproximadamente 4.000 millones de dólares anuales a cerca de 2.000 millones.
El senador John Laird, presidente del Comité de Presupuesto del Senado estatal y uno de los autores de la ley climática de California de 2006, advirtió que la propuesta contradice acuerdos alcanzados recientemente entre el gobernador y la Legislatura.
Aunque algunos legisladores apoyan la iniciativa por considerar que ayuda a mantener bajos los costos para los consumidores, otros señalan que podría reducir fondos destinados a programas de vivienda asequible, transporte público, resiliencia frente a incendios forestales, agua potable en comunidades vulnerables y monitoreo de contaminación en barrios afectados por industrias contaminantes.
El principal objetivo de las petroleras
El mercado de carbono se convirtió en uno de los principales objetivos de la industria petrolera después de que una propuesta inicial presentada en enero redujera drásticamente la cantidad de permisos gratuitos para las empresas.
Siete de los diez grupos petroleros con mayores gastos de cabildeo en California presionaron activamente a funcionarios estatales sobre este tema. Chevron y la Asociación de Petróleo de los Estados del Oeste lideraron gran parte de esos esfuerzos.
Aunque la versión revisada presentada en abril aumentó los permisos gratuitos disponibles hasta 2030, la industria continúa presionando para que esos beneficios se mantengan de manera permanente. Sus representantes sostienen que California necesita proteger su capacidad de refinación para evitar interrupciones en el suministro y mayores aumentos en los precios del combustible.
Para los grupos comunitarios y ambientales, la preocupación es diferente. Programas de monitoreo de calidad del aire en vecindarios como Tenderloin, Mission y South of Market, en San Francisco, dependen en parte de los ingresos generados por las subastas de carbono. Si esos recursos disminuyen, advierten, las comunidades más afectadas por la contaminación podrían perder una herramienta importante para defender su salud y calidad de vida.
Fuentes: CalMatters; Junta de Recursos del Aire de California (CARB); Oficina del Analista Legislativo de California.

