por El Reportero staff
Miles de manifestantes salieron a las calles de Puerto Rico el domingo para oponerse al megaproyecto “Esencia” propuesto en Cabo Rojo, expresando preocupación por posibles daños ambientales, desplazamiento de comunidades y el impacto a largo plazo de desarrollos turísticos de gran escala en la isla.
La marcha comenzó en El Escambrón, pasó frente al Capitolio y se dirigió hacia La Fortaleza, reuniendo a una coalición diversa de más de 60 organizaciones junto a ciudadanos de todas las edades. Los manifestantes llevaron un mensaje claro: el desarrollo económico no debe imponerse a costa de los recursos naturales ni de las comunidades locales.
En el centro de la controversia se encuentra la magnitud y ubicación del proyecto Esencia, que contempla hoteles, residencias de lujo e infraestructura turística en una región ecológicamente sensible del suroeste de Puerto Rico. Defensores del medio ambiente advierten que la construcción podría afectar manglares cercanos, ecosistemas costeros y hábitats de vida silvestre que desempeñan un papel clave en la protección contra inundaciones y la erosión.
Los críticos también señalan que este tipo de desarrollos suele limitar el acceso público a las playas, un tema particularmente sensible en Puerto Rico, donde las zonas costeras son legalmente públicas. Las preocupaciones sobre una posible “privatización encubierta” han impulsado la oposición, ya que muchos temen que estos proyectos estén dirigidos principalmente a inversionistas externos, restringiendo el acceso para los residentes locales.
Más allá de lo ambiental y el acceso, las protestas reflejan inquietudes más amplias sobre la desigualdad económica. Aunque los desarrolladores prometen creación de empleos e inversión, los opositores cuestionan quiénes se beneficiarán realmente. El aumento en los valores de propiedad y el costo de vida asociado con desarrollos de lujo ya ha contribuido al desplazamiento en algunas zonas, intensificando los temores de gentrificación.
La reacción también pone en evidencia una creciente desconfianza hacia la supervisión gubernamental. Los organizadores sostienen que el proceso de aprobación careció de transparencia y no incluyó adecuadamente a las comunidades afectadas. Para muchos, el problema va más allá de un solo proyecto y refleja un patrón más amplio de decisiones que dejan de lado la participación ciudadana.
La historia reciente de Puerto Rico —incluyendo dificultades económicas y la devastación causada por Hurricane Maria— ha aumentado la sensibilidad pública sobre cómo se manejan la tierra y los recursos. Mientras la isla continúa su proceso de recuperación, los residentes exigen cada vez más un enfoque equilibrado que priorice la sostenibilidad, la equidad y la participación comunitaria.
El desenlace de la controversia en torno al proyecto Esencia podría influir en el futuro del desarrollo en Puerto Rico, mientras las comunidades presionan por un crecimiento que respete tanto a la gente como al entorno.

