por México Desconocido
A razón de las obras del Tren de Pasajeros México-Querétaro, se realizó el notable hallazgo de un altar en Tula. ¡Descubramos sus secretos!
Las obras del Tren Ciudad de México-Querétaro están siendo un proyecto relevante por diferentes razones. Además de que dan continuidad al regreso de los trenes de pasajeros en el país, están siendo acompañadas por diversos trabajos de salvamiento arqueológico. Es por esta razón que, en el estado de Hidalgo, se ha encontrado un antiguo altar en Tula. La estructura da cuenta sobre la extensión de la antigua capital tolteca.
El descubrimiento del altar en Tula
En labores de salvamento arqueológico para el trazo del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron un altar en Tula, estado de Hidalgo. Conocida en lengua náhuatl como momoztli, esta estructura mide alrededor de un metro por lado. Fue levantada con piedras naturales y estaba compuesto, probablemente, por tres cuerpos bajos sin escalinatas. La base es de cantera, mientras que el segundo posee una lajas modulares del mismo mineral. Finalmente, la parte superior está hecha de cantos rodados y roca basáltica.
Por otra parte, en tres de los costados de la planta del altar se hallaron ofrendas de huesos humanos. El conjunto está compuesto por cuatro cráneos y restos óseos largos. También se desenterraron vasijas de cerámica, fragmentos de obsidiana y navajillas. Respecto a lo observado en los cráneos, uno se encontraba orientado hacia la parte superior y otro hacia el suroeste. Gracias a ello se detectó que había un apisonado con estuco, tal vez cal con arena. Debajo de este nivel fue que se encontraron las otras osamentas.
Revelando las dimensiones de Tula
El descubrimiento del momoztli en las obras del nuevo Tren México-Querétaro resulta muy importante. El altar está situado en las proximidades de la zona arqueológica de Tula, cerca del área conocida como Tula Chico. Se le ha datado en la fase constructiva Tollan (900-1150 d.C.). Al haberse encontrado tan solo a 300 metros de la barda perimetral del sitio, se conoce con certeza que aquél punto también era parte de la ciudad prehispánica.
Precisamente, al haber formado del conjunto urbano tolteca y estar sobre suelo apisonado, se sabe que el adoratorio estaba en medio de un patio; restos de muro confirman este hecho. Es decir, la estructura formaba parte de una casa, y era parte fundamental del culto doméstico. Los arqueólogos del INAH especulan que aquella vivienda y sus habitaciones estaban dentro de un contexto de élite. Por ello, es probable que también existan vestigios de conjuntos palaciegos en aquél lugar.
A día de hoy los expertos saben que en los extremos de Tula estaban localizados los barrios de las clases gobernantes, los sacerdotes y los funcionarios, mientras que en las lejanías se alzaban las viviendas de los macehuales, es decir, la gente común. Gracias al reciente hallazgo, se va moldeando una imagen más clara de como debió haber sido aquella capital mesoamericana.

