por Peter Davies – Mexico News Daily
La presidenta Claudia Sheinbaum utilizó su conferencia matutina del lunes para abordar las crecientes tensiones en torno a Cuba, reafirmar el papel humanitario de México y hacer un llamado a soluciones pacíficas mediante la cooperación internacional. Sus declaraciones destacaron tanto acciones inmediatas como una postura geopolítica más amplia ante el aumento de la preocupación por un posible conflicto en la región del Caribe.
La situación en Cuba, junto con el apoyo histórico de México al pueblo cubano y su postura frente a la política de Estados Unidos, ha sido un tema recurrente en las mañaneras de Sheinbaum durante 2026. La conferencia del lunes destacó porque la presidenta confirmó el envío de más ayuda humanitaria a la isla, al tiempo que enfatizó la diplomacia por encima de la confrontación.
Sin ofrecer detalles logísticos precisos, Sheinbaum anunció que un buque mexicano con suministros humanitarios partiría hacia Cuba ese mismo día. Subrayó que su administración está comprometida a enviar toda la ayuda necesaria para aliviar las dificultades que enfrenta la población cubana.
Este envío se suma a un importante esfuerzo realizado en febrero, cuando buques de la Marina mexicana transportaron más de 2,000 toneladas de suministros, incluidos alimentos, insumos médicos y equipo solar. Estas entregas forman parte de un esfuerzo internacional más amplio para apoyar a Cuba, donde las presiones económicas se han intensificado en medio de las restricciones estadounidenses sobre los envíos de petróleo.
Los comentarios de Sheinbaum se produjeron poco después de que el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossio, advirtiera que el ejército cubano se está preparando ante la posibilidad de una agresión. Su declaración reflejó la creciente preocupación en La Habana por el aumento de la retórica desde Washington y los cambios en el contexto global.
Esas preocupaciones se intensificaron después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara la semana pasada que creía que tendría “el honor de tomar Cuba.” El comentario atrajo atención internacional y generó dudas sobre posibles intenciones militares, aunque no estuvo acompañado de un anuncio formal de política.
En respuesta, Sheinbaum subrayó que tanto Estados Unidos como Cuba han sostenido conversaciones y buscan una solución pacífica. Destacó que México mantiene comunicación con ambos gobiernos y promueve constantemente la desescalada y el diálogo diplomático.
“México está siempre dispuesto a hacer lo que pueda para evitar cualquier conflicto”, afirmó Sheinbaum, reiterando la posición de su gobierno como un mediador regional comprometido con la estabilidad y el diálogo, en lugar de la confrontación o acciones unilaterales.
También reafirmó el apoyo histórico de México al derecho del pueblo cubano a la autodeterminación, rechazando cualquier intervención externa. Su administración continúa oponiéndose tanto al embargo estadounidense de larga data como al actual bloqueo petrolero, los cuales, según autoridades, agravan las condiciones humanitarias en la isla.
Al pedir un enfoque multilateral, Sheinbaum instó a que cualquier resolución se busque a través de instituciones internacionales, particularmente las Naciones Unidas. Señaló que la ONU debería desempeñar un papel más activo en el envío de ayuda humanitaria a Cuba.
“Ante cualquier conflicto, deben utilizarse canales multilaterales”, dijo, agregando que no hay justificación para invasiones ni soluciones violentas. Sus declaraciones enmarcaron la postura de México como una basada en el derecho internacional y la diplomacia cooperativa.
Más allá de la política exterior, Sheinbaum abordó temas energéticos internos, específicamente la dependencia de México del gas natural importado. Confirmó que su administración analiza los impactos ambientales de la explotación de gas no convencional, incluido el fracking.
A diferencia de su predecesor Andrés Manuel López Obrador, quien se oponía al fracking, Sheinbaum mostró apertura a explorar métodos más sostenibles mediante nuevas tecnologías. Indicó que el gobierno realiza una evaluación detallada y presentará resultados junto con recomendaciones de expertos especializados.
El objetivo, explicó, es reducir la dependencia del gas extranjero, particularmente de Estados Unidos, que actualmente representa alrededor del 75 por ciento del consumo nacional. Aunque eliminar completamente las importaciones no es realista, señaló que sí es posible reducir significativamente esa dependencia.
El desarrollo de reservas de gas, tanto convencionales como no convencionales, se perfila como una estrategia clave, siempre que se respeten las salvaguardas ambientales. Sheinbaum insistió en que no se tomará ninguna decisión sin un análisis cuidadoso para evitar impactos ecológicos negativos.
Finalmente, la presidenta abordó un tema social sensible: las mujeres encarceladas por haber tenido un aborto. En respuesta a una pregunta, señaló que el gobierno federal revisa estos casos en coordinación con la fiscal general Ernestina Godoy.
Reconoció que aún hay mujeres en prisión por esta causa, aunque indicó que el número es reducido. Sin embargo, enfatizó que las leyes sobre el aborto corresponden principalmente a los estados, lo que limita la intervención directa del gobierno federal.
Actualmente, el aborto en etapas tempranas está despenalizado en la mayoría de los estados de México, aunque persisten restricciones en otros. Sheinbaum dijo que su administración analizará si existen mecanismos federales para atender estos casos dentro de los límites constitucionales.
En conjunto, las declaraciones de la presidenta reflejan un gobierno que navega desafíos complejos tanto internos como externos. Desde la ayuda humanitaria y la diplomacia internacional hasta la política energética y la justicia social, Sheinbaum proyecta una administración pragmática, cautelosa y comprometida con soluciones multilaterales en un contexto global cada vez más incierto.

