por Marisa Kendall
CalMatters
Durante años, California ha enfrentado un problema que ha afectado prácticamente todos los aspectos de nuestra sociedad: el estado no cuenta con suficientes viviendas que las personas puedan pagar. La Proposición 1 busca enfrentar esta crisis.
Se estima que más de 180,000 californianos carecen de vivienda. Los alquileres son tan elevados que un trabajador que gana el salario mínimo necesitaría trabajar 102 horas a la semana para poder pagar un apartamento típico de una habitación, según la Coalición Nacional de Viviendas para Personas de Bajos Ingresos.
Una parte importante del problema es la construcción: no se están edificando suficientes viviendas. Menos de un tercio de las ciudades y condados de California están encaminados a otorgar suficientes permisos para viviendas a precios de mercado y cumplir las metas establecidas por el estado, mientras que menos del 6 por ciento están en camino de alcanzar sus objetivos para viviendas destinadas a personas de ingresos muy bajos.
Estas metas se basan en la estimación estatal de que California necesita casi 2.5 millones de viviendas adicionales.
Los legisladores han aprobado múltiples leyes para enfrentar el problema, facilitando, acelerando y reduciendo los costos de los permisos y la construcción de proyectos habitacionales. La Proposición 1 tiene como objetivo proporcionar el dinero necesario.
Un informe reciente estimó que cerca de 40,000 unidades de vivienda asequible en todo California ya han sido diseñadas, cuentan con permisos y tienen financiamiento parcial, pero permanecen paralizadas porque los desarrolladores simplemente no logran reunir los fondos suficientes para construirlas.
¿Qué haría la Proposición 1?
Si es aprobada, la Proposición 1 permitiría al estado emitir $11,250 millones en bonos de obligación general para financiar diversos tipos de viviendas, incluidas aquellas destinadas a veteranos, californianos sin hogar, inquilinos, propietarios, trabajadores agrícolas, estudiantes y tribus indígenas.
¿A dónde iría el dinero?
La Proposición 1 financiaría diversos programas. Esta sería la distribución de los fondos:
- $7,200 millones para comprar, construir o renovar edificios de apartamentos, generalmente mediante préstamos de bajo interés a desarrolladores inmobiliarios. Los proyectos financiados de esta manera tendrían que reservar cierta cantidad de unidades para familias de bajos ingresos. Algunas se destinarían a viviendas con servicios de apoyo para personas sin hogar. En combinación con otras fuentes de financiamiento, estos recursos ayudarían a respaldar hasta 40,000 unidades de alquiler, según la Oficina del Analista Legislativo, organismo independiente del estado.
- $1,250 millones para ayudar a los veteranos a obtener préstamos destinados a comprar viviendas.
- $1,100 millones para ayudar a familias de ingresos bajos y moderados a comprar sus propias viviendas.
- $500 millones para financiar infraestructura necesaria para nuevas construcciones habitacionales, como sistemas de agua, alcantarillado, parques y mejoras al transporte.
- $450 millones para construir o renovar aproximadamente 2,500 unidades de vivienda para trabajadores agrícolas.
- $350 millones para financiar viviendas asequibles destinadas a unos 1,200 estudiantes de la Universidad de California y la Universidad Estatal de California.
- $200 millones en subvenciones para viviendas destinadas a tribus indígenas, que podrían utilizarse tanto para nuevas construcciones como para renovaciones.
- $200 millones disponibles para ciudades, condados y otras organizaciones que presenten proyectos piloto destinados a desarrollar viviendas de bajo costo.
¿Cómo pagaría California estos bonos?
El costo para el estado sería de entre $500 millones y $600 millones anuales durante aproximadamente 25 años para pagar el bono general de vivienda, según la Oficina del Analista Legislativo.
Ese dinero provendría del fondo general del estado, y el cálculo incluye los intereses.
Los $1,250 millones destinados a viviendas para veteranos no representarían un costo para el estado, ya que los propios veteranos participantes pagarían esos fondos mediante las mensualidades de sus préstamos.
¿Se ha hecho algo parecido anteriormente?
En 2024, los votantes de California aprobaron, por un margen muy estrecho, otro bono que proporcionó $2,000 millones para financiar viviendas destinadas a personas que necesitan servicios de salud mental y tratamiento contra las adicciones, así como a veteranos.
Ese bono de 2024 también recibió el nombre de Proposición 1.
¿Qué dicen los partidarios?
Entre quienes respaldan la propuesta se encuentran desarrolladores inmobiliarios y defensores de la vivienda asequible, organizaciones de veteranos, las juntas directivas de la Universidad Estatal de California y la Universidad de California, asociaciones que representan a ciudades y condados del estado, legisladores demócratas y el gobernador Gavin Newsom.
Los donantes que apoyan la Proposición 1 también incluyen a algunos sectores que podrían beneficiarse de la medida.
La campaña ha recibido más de $12 millones, incluidos aproximadamente $2 millones de sindicatos de carpinteros, $1 millón de Airbnb y $1 millón de Building a Better California, un comité de acción política financiado por Sergey Brin, fundador de Google, y otros multimillonarios de Silicon Valley.
Vivian Wan, directora ejecutiva de Abode, organización proveedora de viviendas asequibles, afirma que su entidad tiene cuatro proyectos en desarrollo, con un total previsto de aproximadamente 230 unidades, que espera financiar mediante la Proposición 1.
Tres de esos proyectos se encuentran en el Área de la Bahía y uno en el condado de Yolo.
Sin esa inyección de recursos, los cuatro proyectos permanecen paralizados, señaló Wan.
Los proyectos destinados a personas sin hogar y residentes de bajos ingresos necesitan subsidios importantes porque sus inquilinos no pagan suficiente alquiler para compensar los costos de construcción.
Con frecuencia, estos proyectos también deben financiar servicios adicionales, como administradores de casos que ayudan a los residentes a enfrentar problemas relacionados con su salud física y mental, adicciones, finanzas y otras necesidades.
Los fondos de ciudades y condados pueden cubrir algunos de esos gastos, pero no todos.
Wan afirmó que la Proposición 1 tendría un impacto enorme. Sin embargo, reconoció que no resolvería mágicamente la crisis de vivienda.
“¿Es suficiente? Absolutamente no”, afirmó. “Estamos a años luz de alcanzar el nivel de producción necesario para satisfacer la demanda. Durante décadas hemos invertido insuficientemente en vivienda. Esto definitivamente ayudará, pero realmente necesitamos una fuente permanente de financiamiento”.
¿Qué dicen los opositores?
Cuando la medida fue sometida a votación en el pleno de la Legislatura, dos senadores republicanos votaron en contra, al igual que siete miembros republicanos de la Asamblea.
El senador Tony Strickland, republicano de Huntington Beach que se opuso al proyecto de ley, afirmó que llamarlo “Ley de Bonos para Veteranos y Viviendas Asequibles de 2026” equivalía a una maniobra engañosa, ya que solamente una pequeña parte del total de los fondos se destinaría a los veteranos.
“En realidad, lo que están diciendo es que están utilizando a los veteranos para aprobar su bono de obligación general de $10,000 millones”, declaró durante una audiencia celebrada en junio.
Strickland también sostuvo que existen mejores maneras de ayudar a las familias a conseguir vivienda que recurrir a un bono para “pedir dinero prestado a costa del futuro”.
Según el senador, los elevados ingresos que California ha experimentado este año no continuarán necesariamente, por lo que considera arriesgado aumentar aún más el endeudamiento del estado.
Los opositores no han reportado haber recibido contribuciones para su campaña.
Esta historia fue publicada originalmente por CalMatters.


