por el equipo de El Reportero
La muerte de la activista anticorrupción y defensora ambiental Monika Silva Koniuszek ha provocado una fuerte reacción en Ecuador, donde organizaciones sociales, ambientalistas y defensoras de derechos humanos exigen una investigación exhaustiva para esclarecer las circunstancias de su fallecimiento.
Silva, nacida en Polonia y residente en Ecuador desde hace varios años, era conocida por su trabajo como presidenta de la Fundación La Integridad, organización dedicada a promover la transparencia pública, la participación ciudadana y la vigilancia de la gestión gubernamental. Su labor se concentró principalmente en la provincia de Santa Elena, donde denunció durante años presuntas irregularidades relacionadas con tráfico de tierras, corrupción administrativa, abuso de poder y conflictos ambientales.
La activista fue encontrada sin vida el 8 de junio en su residencia de Montañita. Aunque la Fiscalía General del Estado abrió una investigación para determinar las causas de su muerte, hasta el cierre de esta edición no existían conclusiones oficiales sobre lo ocurrido.
La noticia generó preocupación debido al historial de denuncias públicas realizadas por Silva y a las advertencias que ella misma había formulado sobre amenazas e intimidaciones relacionadas con su trabajo. Diversos medios ecuatorianos han recordado que la activista señaló en varias ocasiones la existencia de presiones derivadas de sus investigaciones y denuncias ciudadanas.
Tras conocerse su muerte, decenas de organizaciones emitieron un pronunciamiento conjunto expresando su “profunda consternación, indignación y dolor” por el fallecimiento de quien consideran una de las voces más activas en la lucha contra la corrupción y en defensa de la naturaleza en Ecuador.
El comunicado sostiene que “su muerte constituye un hecho de extrema gravedad” y afirma que no puede analizarse de manera aislada debido al contexto que enfrentan activistas, líderes comunitarios, periodistas y defensores de derechos humanos que denuncian actos de corrupción o abusos de poder.
Las organizaciones también destacaron que Silva “denunció presuntas estructuras de impunidad y corrupción” y que había alertado públicamente sobre los riesgos que enfrentaba como consecuencia de su labor. En uno de los puntos más contundentes del documento, los firmantes expresaron: “Responsabilizamos al Estado ecuatoriano por no haber respondido de manera adecuada y efectiva frente a las denuncias de amenazas y riesgos que Monika Silva hizo públicas”.
Asimismo, señalaron que la falta de medidas oportunas de protección pudo haber dejado a la activista en una situación de vulnerabilidad mientras continuaba denunciando presuntas irregularidades que consideraba de interés público.
Mientras la investigación continúa, organizaciones nacionales e internacionales han pedido transparencia en el proceso y una revisión completa de todas las circunstancias relacionadas con el caso. Para muchos ecuatorianos, la muerte de Monika Silva representa una prueba importante para las instituciones encargadas de proteger a quienes denuncian corrupción y defienden los derechos ciudadanos.
– Con reportes de Ecuavisa, Fundación La Integridad, Prensa Latina y organizaciones de derechos humanos de Ecuador.

