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Casa Bandido: Un monumento vivo al Latin rock de San Francisco

La histórica casa de Richard Segovia en el Distrito de la Misión preserva las tradiciones musicales e inspira a nuevas generaciones

por el equipo de El Reportero

Carlos “Kookie” González, artista de la Misión que pintó el retrato de Carmelito Vélez en el histórico mural de Casa Bandido en 2026. Mission District artist Carlos “Kookie” González, who painted the portrait of Carmelito Vélez on Casa Bandido’s historic mural in 2026.

Durante más de seis décadas, Richard Segovia ha dedicado su vida a preservar el Latin rock, un movimiento musical nacido en el Distrito de la Misión de San Francisco que combina el rock, el blues y los ritmos afrocubanos.

Hoy, el timbalero de 73 años y líder de Puro Bandido celebra otro logro: su colorida residencia, Casa Bandido, ha sido reconocida oficialmente como monumento histórico de San Francisco.

Ubicada en el 2880 de la calle 25, cerca de la calle York, la casa recibió su designación histórica en julio de 2026, protegiendo su distintiva fachada y su espectacular mural, que rinde homenaje a generaciones de músicos del Latin rock.

«La música Latin rock es algo que el Distrito de la Misión puede considerar como propio», declaró Segovia a CBS News Bay Area.

Nacido en San Francisco en 1953, Segovia creció rodeado de los sonidos emergentes de Santana, Malo y Azteca. Comenzó a tocar los timbales desde joven, desarrollando el estilo de percusión que se convertiría en su sello personal.

Su trayectoria incluyó actuaciones con Mbuhai, un grupo vinculado a reconocidos artistas como Stevie Wonder, Minnie Riperton e Isaac Hayes. Desde 1979, ha dirigido Puro Bandido, contribuyendo a preservar la tradición del Latin rock.

Al recordar cómo la música transformó la vida de los barrios, Segovia declaró en una ocasión: «Pasamos de la batalla de los barrios a la batalla de las bandas».

Su compromiso va más allá de las presentaciones musicales. Dentro de Casa Bandido, Segovia mantiene instalaciones de ensayo y grabación donde los jóvenes músicos reciben orientación, estímulo y oportunidades para desarrollar su talento.

«Mi trabajo es lograr que vengan aquí después de la escuela para mantenerlos alejados de las calles», explicó.

Su esposa, Tammy Segovia, contribuye a mantener el ambiente acogedor de la casa, apoyando a los músicos que se reúnen allí para ensayar y colaborar.

El mural exterior, creado originalmente en 2017 mediante el programa de arte juvenil de Precita Eyes, rinde homenaje a los músicos que dieron forma a la identidad del Distrito de la Misión. Su continua evolución incluye el trabajo del muralista de la Misión Carlos «Kookie» González, quien pintó un retrato del músico puertorriqueño Carmelito Vélez en 2026.

Rebecca Rodriguez, líder de la agrupación femenina de salsa Agua Pura, describió la residencia como «un museo que todavía está muy vivo».

Segovia, sobreviviente de cáncer, ha demostrado una notable capacidad de resistencia ante las adversidades. Su continua dedicación a la música y a la juventud del vecindario refleja el espíritu que convirtió a Casa Bandido en una institución cultural.

Más allá de su designación histórica, Casa Bandido sigue siendo un lugar de encuentro para músicos, celebraciones comunitarias y la preservación de la herencia cultural latina.

Para Segovia, quizás el legado más importante sean las generaciones de jóvenes músicos que llevarán el Latin rock hacia el futuro.

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