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A partir de los 40 años, muchas personas comienzan a notar que recordar nombres, fechas o incluso dónde dejaron las llaves no es tan automático como antes. Sin embargo, especialistas aseguran que el cerebro, al igual que los músculos, puede mantenerse fuerte y ágil con el entrenamiento adecuado.
“La memoria no es un recurso fijo que se pierde con el tiempo; puede cultivarse con hábitos simples y constantes”, explica la doctora Jessica Zwerling, directora del Centro de Excelencia para la Enfermedad de Alzheimer de Montefiore. Según la especialista, ciertos ejercicios mentales funcionan como “constructores de músculo” para el cerebro, favoreciendo la retención de información y la agilidad mental.
Basados en estudios recientes y en la opinión de neurólogos, aquí presentamos nueve actividades recomendadas para mantener la mente en forma.
- Leer en voz alta
Un estudio de 2017 en la revista Memory reveló que quienes leen en voz alta retienen mejor la información que aquellos que lo hacen en silencio. El acto de pronunciar las palabras y escucharlas estimula distintas áreas del cerebro, reforzando la memoria a largo plazo.
- Practicar la repetición espaciada
Esta técnica consiste en revisar información varias veces, dejando intervalos entre cada revisión. Activa el hipocampo, región clave en la formación de nuevos recuerdos, y ha demostrado ser una de las estrategias de aprendizaje más eficaces.
- Usar reglas mnemotécnicas
Acrónimos, rimas e imágenes mentales vívidas facilitan la memorización de datos complejos. Por ejemplo, en primeros auxilios, la palabra RICE (Rest, Ice, Compression, Elevation) ayuda a recordar los pasos para tratar una lesión.
- Construir un “palacio de la memoria”
También llamado método de loci, implica asociar la información a lugares familiares. Visualizar mentalmente un espacio conocido y “colocar” datos en puntos específicos de ese lugar puede mejorar significativamente la capacidad de recordar.
- Manejar el estrés percibido
No solo el estrés real afecta al cerebro; la percepción de estrés también es perjudicial. Técnicas como la meditación, el yoga y el ejercicio físico pueden reducir este riesgo y mejorar la función cognitiva.
- Realizar estiramientos
El ensayo clínico EXERT, financiado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU., encontró que incluso los estiramientos regulares pueden ralentizar el deterioro cognitivo en personas con problemas leves de memoria, de forma similar a los ejercicios aeróbicos.
- Bailar en compañía
Bailes sociales como el tango o el vals no solo mejoran la coordinación, sino que también estimulan la función ejecutiva del cerebro. Un estudio del New England Journal of Medicine observó que quienes bailaban de tres a cuatro veces por semana reducían el riesgo de demencia en la vejez.
- Resolver crucigramas o jugar al mahjong
Actividades de lógica y estrategia ayudan a mantener la agudeza mental. Estudios recientes muestran que los crucigramas, incluso en versión digital, ralentizan el declive cognitivo más que otros juegos. El mahjong, muy popular en Asia, también ha demostrado beneficios similares.
- Aprender algo nuevo y desafiante
Un idioma, un instrumento musical o el ajedrez pueden ser aliados de la salud cerebral. Lo importante es que la actividad implique un reto y ofrezca niveles progresivos de dificultad para mantener el interés y el compromiso.
El doctor Joe Verghese, experto en envejecimiento cerebral, recomienda elegir actividades que resulten placenteras: “Cuando algo nos gusta, lo hacemos con regularidad, y esa constancia es clave para que el cerebro se mantenga activo”.
En definitiva, el paso del tiempo no tiene por qué significar un declive inevitable de la memoria. Con hábitos adecuados, es posible fortalecerla y mantener la agilidad mental por muchos años más. Lo esencial es integrar estas prácticas en la vida diaria y mantener la constancia.

