viernes, marzo 6, 2026
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México se compromete a realizar entregas anuales de agua a EE.UU. tras amenazas arancelarias

por los servicios informativos de El Reportero

México acordó evitar incurrir en nuevos adeudos en la entrega de agua a Estados Unidos como parte de un nuevo compromiso para cumplir los términos del Tratado de Aguas de 1944.

En una publicación en redes sociales el martes, la Secretaría de Agricultura (Sader) informó que el acuerdo “establece una ruta clara conforme a los mecanismos previstos en el Tratado y es resultado de un trabajo técnico y político sostenido”.

Añadió que el plan fue negociado con “pleno respeto a la soberanía de ambos países, garantizando en todo momento el derecho humano al agua y a la alimentación de las comunidades de nuestro país”.

El anuncio de esta semana se da después de que la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dialogaran el 29 de enero sobre cómo resolver los desafíos de larga data en la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo (llamado Río Grande en EE.UU.).

En los últimos años, México ha tenido dificultades para cumplir con las entregas de agua requeridas, citando condiciones de sequía agravadas por el cambio climático y la demanda local, un desafío que Sheinbaum reiteró durante su conferencia matutina del viernes.

Este nuevo acuerdo se produce poco después de las negociaciones de diciembre para evitar la imposición de aranceles, ya que México aún adeudaba a Estados Unidos poco más de 865,000 acres-pie de agua cuando concluyó en octubre el ciclo 2020-2025 del tratado.

En ese momento, la administración Trump culpó a México por las entregas incumplidas, atribuyéndoles importantes pérdidas de cultivos para los agricultores de Texas.

Por su parte, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) señaló el martes que el nuevo compromiso “proporcionará mayor certidumbre a los agricultores, ganaderos y productores del sur de Texas que dependen de entregas constantes de agua del Río Grande”.

En un comunicado conjunto con la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Medio Ambiente y la Comisión Nacional del Agua, Sader confirmó la disposición de México “para garantizar la entrega de un volumen mínimo anual acordado entre ambos países, de acuerdo con las condiciones hidrológicas de la cuenca y los mecanismos previstos en el Tratado”.

El acuerdo contempla el abastecimiento tanto para consumo humano como para la producción agrícola, además de “fortalecer la gestión ordenada de los recursos hídricos en la cuenca del Río Bravo y avanzar hacia una planeación más predecible y una responsabilidad compartida frente a los efectos de la sequía, incorporando acciones de infraestructura y de adaptación a largo plazo”.

En el comunicado conjunto, México reiteró su compromiso con el tratado de aguas, al que describió como “un instrumento que salvaguarda los intereses nacionales, así como la protección de las actividades productivas y agrícolas en el territorio nacional”.

México se comprometió a entregar un mínimo de 350,000 acres-pie de agua por año a Estados Unidos durante el ciclo actual de cinco años y a formular un plan detallado para liquidar completamente el adeudo de agua acumulado durante el ciclo anterior.

Además, ambas partes sostendrán reuniones mensuales para asegurar entregas oportunas y consistentes, y prevenir futuros adeudos, indicó el USDA, al añadir que el Departamento de Estado y otros socios federales trabajarán de cerca para garantizar una implementación satisfactactoria.

La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, afirmó que, en caso de incumplimiento futuro, Estados Unidos se reserva el derecho de imponer medidas comerciales, incluida la aplicación de aranceles.

Con información de Proceso, El Economista y Reuters

Otras noticias de México:

Cuatro aeronaves de la Fuerza Aérea de EE.UU. realizan aterrizaje de emergencia en la península de Baja California

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) reconoció el jueves que autorizó el sobrevuelo y los aterrizajes de emergencia de cuatro aeronaves de Estados Unidos que ese día aterrizaron en territorio mexicano.

Las aeronaves involucradas fueron dos aviones cisterna Hércules para reabastecimiento en vuelo y dos helicópteros HH-60W.

En una publicación en redes sociales, Sedena informó que “autorizó el sobrevuelo en el espacio aéreo nacional de dos aeronaves cisterna Hércules y dos helicópteros de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que participaban en el rescate de un paciente de una embarcación en altamar, a 400 millas náuticas al oeste de la península de Baja California”.

No se proporcionaron detalles sobre el lugar exacto del aterrizaje, el tiempo que permanecieron en el espacio aéreo mexicano ni cuánto tiempo estuvieron en tierra.

El incidente ocurrió poco más de dos semanas después del aterrizaje de un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Toluca, a unos 65 kilómetros (40 millas) al oeste de la Ciudad de México. Dicho aterrizaje estuvo presuntamente vinculado a actividades de entrenamiento que no habían sido informadas públicamente y generó controversia.

En ese momento, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el ingreso de aeronaves militares estadounidenses al país solo se autorizaría bajo “condiciones especiales”.

Días antes, la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos había exhortado a los operadores de aeronaves estadounidenses a “extremar precauciones” al volar sobre el océano Pacífico oriental cerca de México, Centroamérica y partes de Sudamérica, citando “actividades militares”.

En respuesta, Sheinbaum buscó calmar las preocupaciones relacionadas con ambos incidentes, asegurando que Estados Unidos “no estaba realizando ninguna actividad militar en territorio nacional”.

En un boletín oficial emitido el jueves, Sedena indicó que la autorización se otorgó “de conformidad con los Lineamientos de Coordinación para Autorizar Sobrevuelos en el Espacio Aéreo Mexicano y el Aterrizaje de Aeronaves Extranjeras”.

Sedena también reafirmó su “compromiso con la cooperación internacional para salvaguardar la vida de las personas y la seguridad regional”, citando los principios de “reciprocidad, responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y respeto a las decisiones soberanas y a los territorios”.

Las autorizaciones para sobrevuelo y aterrizaje en el espacio aéreo mexicano deben apegarse estrictamente a las normas de la Agencia Federal de Aviación Civil, que por lo general exigen la obtención de permisos con 48 horas de anticipación.

Con información de El Universal, Milenio, Sin Embargo y Nación321.

 

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