viernes, marzo 6, 2026
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Huelga en Kaiser entra en su cuarta semana mientras 31,000 trabajadores exigen mejores salarios y más personal

por Kristen Hwang

Más de 31,000 trabajadores de la salud de Kaiser Permanente continuaban en huelga este lunes, al entrar la protesta indefinida en su cuarta semana, lo que ha provocado interrupciones en citas médicas, cirugías y tratamientos en California y Hawái.

Los equipos negociadores de Kaiser y de los trabajadores reanudaron las conversaciones tras semanas de estancamiento, pero no parece que un acuerdo sea inminente. Esta es la más reciente de varias huelgas importantes que han sacudido a Kaiser en los últimos años, incluida una huelga de 10 semanas de trabajadores de salud mental en 2022 y una disputa en 2023 mediada por el entonces secretario de Trabajo de Estados Unidos.

La huelga, que comenzó el 26 de enero, es impulsada por uno de los sindicatos más grandes de la organización con el fin de mejorar los salarios y las condiciones de personal. Los miembros de United Nurses Associations of California/Union of Health Care Professionals nunca antes habían abandonado sus puestos de trabajo. El sindicato, que es una organización paraguas que agrupa a varios capítulos locales, representa a enfermeras, fisioterapeutas, parteras certificadas y otros profesionales de la salud.

Los trabajadores acusan a Kaiser de violar acuerdos de dotación de personal y de empeorar la atención a los pacientes —acusaciones que el gigante de la salud niega—. Exigen un aumento salarial del 25percent en cuatro años, argumentando que el incremento es necesario para retener y reclutar personal y para compensar las fuertes presiones inflacionarias de los últimos años.

Kaiser sostiene que, en promedio, sus empleados se encuentran entre los mejor pagados en comparación con otros sistemas de salud. La empresa ha propuesto un aumento del 21.5percent en cuatro años. En un comunicado, un portavoz de Kaiser dijo que las negociaciones se desarrollan en un contexto de aumento de los costos de la atención médica y con millones de estadounidenses en riesgo de perder su seguro.

“Esto subraya nuestra responsabilidad de ofrecer una remuneración justa y competitiva a los empleados, al tiempo que protegemos el acceso y la asequibilidad para nuestros miembros. Estamos haciendo ambas cosas”, señala el comunicado sin firma.

Según el comunicado, la dirección de Kaiser considera que puede afrontar el aumento salarial del 21.5percent sin incrementar las primas que pagan los afiliados, pero no puede ofrecer la misma garantía con la propuesta del sindicato.

Los líderes sindicales han argumentado que Kaiser sí puede costear aumentos salariales generales, dado que cuenta con 66 mil millones de dólares en reservas. Kaiser registró una pérdida anual de 4.5 mil millones de dólares en 2022. Desde entonces, el sistema de salud se ha recuperado, reportando ingresos netos de 12.9 mil millones de dólares en 2024 y 9.3 mil millones el año pasado.

La empresa sostiene que sus reservas están destinadas a compromisos de largo plazo y a emergencias. En un comunicado, indicó que utilizar esas reservas para nómina sería “financieramente irresponsable”. La propuesta salarial de Kaiser costaría alrededor de 2 mil millones de dólares, mientras que la del sindicato implicaría un costo adicional de 1 mil millones, según la empresa.

La inflación aprieta a los trabajadores de la salud

Joe Guzynski, director ejecutivo del sindicato, dijo que sus miembros firmaron su último contrato con Kaiser en 2021, antes de que la inflación alcanzara su punto máximo, cerca del 8percent en 2022. Al mismo tiempo, algunas de las unidades locales de la organización optaron por no negociar durante la pandemia de COVID-19, al considerar que sería demasiado disruptivo, y se abstuvieron de solicitar aumentos adicionales. El contrato más reciente del grupo expiró en septiembre del año pasado.

Otros grandes sindicatos en Kaiser que firmaron contratos después de 2022 recibieron aumentos salariales ajustados a la inflación.

“Lo que estamos pidiendo es el mismo trato. Todos los demás tuvieron que enfrentar la inflación”, dijo Guzynski. “Se trata realmente de restablecer la equidad”.

El sindicato también aboga por tres grupos de empleados del norte de California que recientemente se sindicalizaron y están negociando sus primeros contratos: parteras certificadas, enfermeros anestesistas certificados y asistentes médicos.

Kaiser ha propuesto recortar beneficios de jubilación y de salud para estos grupos, congelar los salarios de los empleados actuales y reducir los salarios de los nuevos contratados, según Brian Mason, negociador principal de las parteras certificadas. En el norte de California hay 157 parteras certificadas.

“La realidad es que estamos a unos cuantos cientos de miles de dólares de distancia y eso es como estar a 10 dólares de distancia para una persona común”, dijo Mason sobre el contrato de las parteras. “No es mucho, pero están actuando como si estuviéramos pidiendo miles de millones y miles de millones de dólares”.

Las parteras certificadas atienden el 80percent de los partos vaginales en los hospitales de Kaiser en el norte de California, señaló Emily Hardy, partera certificada en el Centro Médico de Redwood City. Su trabajo se traduce en menos cesáreas, menos complicaciones maternas y una mayor satisfacción de los pacientes. Además, resulta más económico recurrir a parteras certificadas para partos de bajo riesgo que pagar a médicos, quienes se enfocan en complicaciones y embarazos de alto riesgo.

Hardy, quien ha sido enfermera durante 15 años, dijo que nunca antes había participado en una huelga, al igual que muchos de sus colegas. Abandonar el trabajo fue un “último recurso” tras dos años de negociaciones para las parteras certificadas.

“Ha sido muy doloroso porque durante mucho tiempo operaste bajo la suposición de que tu empleador realmente valoraba tus servicios y se preocupaba por el impacto que tenías en los afiliados”, dijo Hardy. “Escuchar ‘queremos reducir la jubilación y mantener los salarios estancados’ no me dice que nos valoran”.

Pacientes reportan interrupciones en todo el estado

Pacientes en redes sociales y en reportes de medios locales han descrito cancelaciones de tratamientos de quimioterapia, cirugías y otros procedimientos. También han publicado imágenes de filas en farmacias y laboratorios que serpentean por los pasillos y salen hasta la calle. Enfermeras sindicalizadas en huelga han reportado, además, recibir mensajes de reclutamiento de contratistas que buscan cubrir los puestos vacantes.

Kaiser es el mayor proveedor de servicios de salud en California, con más de 9 millones de pacientes. También es el mayor empleador privado del estado. En un comunicado emitido antes de la huelga, la empresa dijo que llevaba meses “preparando planes de contingencia” para mantener el acceso a la atención médica.

Cecilia Ochoa, de 50 años, no pudo surtir una receta en el Centro Médico de Downey la semana pasada. Ochoa, quien había sido hospitalizada recientemente, dijo que estaba en casa cuando comenzó a sentirse con náuseas y debilidad hace varios días. Acudió a la sala de emergencias y recibió medicamento contra las náuseas. Más tarde, sus resultados de laboratorio dieron positivo a una infección urinaria.

Ochoa contó que estaba vomitando y temblando cuando intentó obtener antibióticos en la farmacia de 24 horas de Downey. La fila era de casi 100 personas y, según dijo, casi llegaba a la calle. Ochoa intentó en otra farmacia de Kaiser a la vuelta de la esquina y esperó una hora antes de que un empleado saliera para decirle a la gente que la farmacia ya no surtiría más recetas ese día. Un hombre se quejó de que llevaba tres horas en la fila solo para registrarse.

“Fue horrible. Fue tan malo que estaban repartiendo bocadillos y agua. La gente llevaba ahí tanto tiempo”, relató Ochoa.

Ochoa dijo que nació en Kaiser y ha sido afiliada toda su vida. Con los años, agregó, se ha vuelto más difícil ver a especialistas y los tiempos de espera para citas son tan largos que tiene que programarlas con meses de anticipación. Aun así, apoya a las enfermeras y a otros trabajadores en huelga, algunos de los cuales conoce desde hace décadas.

“Creo que en algún punto se perdió el enfoque. Ya no se trata del paciente, sino del dinero”, dijo Ochoa. “Espero que todo esto termine lo antes posible para todos”.

Con el apoyo de la California Health Care Foundation (CHCF), que trabaja para garantizar que las personas tengan acceso a la atención que necesitan, cuando la necesitan y a un precio que puedan pagar. Visite www.chcf.org para obtener más información.

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