viernes, marzo 6, 2026
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En el primer ‘Grito’ como presidenta, Sheinbaum honra a las heroínas de la Independencia de México

por Peter Davies

Mexico News Daily

La presidenta Claudia Sheinbaum hizo historia la noche del lunes, al convertirse en la primera mujer presidenta de México en dar el Grito de Independencia nacional, continuando con una tradición de larga data en la víspera del Día de la Independencia.

Con la plancha del Zócalo capitalino abarrotada, Sheinbaum apareció en el balcón central del Palacio Nacional a las 11 de la noche para rendir homenaje al histórico “Grito de Dolores”, un llamado a la insurrección contra el dominio español pronunciado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla en Dolores, Guanajuato, el 16 de septiembre de 1810.

“¡Mexicanas, mexicanos!”, comenzó, dando precedencia simbólica a las ciudadanas del país.
“¡Viva la independencia! ¡Viva Miguel Hidalgo y Costilla!”, exclamó en la víspera del 215 aniversario del inicio de la Guerra de Independencia.

Con la banda presidencial cruzando su pecho, la bandera nacional en su mano izquierda y acompañada de su esposo y tres cadetes mujeres del ejército, la presidenta siguió nombrando a diversos héroes de la independencia, incluyendo a cuatro mujeres.

Josefa Ortiz Téllez Girón (Sheinbaum usó el apellido de soltera de quien es más conocida como Josefa Ortiz de Domínguez), Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina fueron incluidas en el Grito presidencial, presenciado también por un pequeño grupo de altos funcionarios desde otro balcón del Palacio Nacional.

En sintonía con su reiterado mensaje de “Es tiempo de las mujeres”, Sheinbaum también reconoció a las “heroínas anónimas” de México, a las heroínas y héroes que “nos dieron patria” y a las “mujeres indígenas” del país, reconocimiento especialmente significativo al ser 2025 el “Año de la Mujer Indígena” en México.

El protagonismo de las mujeres en el primer Grito de Independencia pronunciado por una presidenta marcó un hito histórico en un país notoriamente machista, un acto que sin duda inspiró a millones de mexicanas y, quizás aún más importante, a las niñas del país.

En guiños a la actualidad, Sheinbaum también expresó vivas a “nuestras hermanas y hermanos migrantes” —en medio de las redadas migratorias en Estados Unidos— y a un “México libre, independiente y soberano”.

El énfasis en la independencia y la soberanía de México resultó especialmente pertinente dada la presión que el gobierno mexicano ha enfrentado por parte de la administración Trump y la especulación sobre una posible acción militar estadounidense contra cárteles de la droga en territorio nacional, algo a lo que Sheinbaum se opone con firmeza.

La “dignidad del pueblo de México”, así como la libertad, igualdad, democracia y justicia, también fueron mencionadas antes de que el Grito llegara a su clímax con tres apasionados “¡Viva México!”.

Unos 280,000 asistentes respondieron al unísono con un estruendoso “¡Viva!”, mostrando su total respaldo al mensaje presidencial.

Acto seguido, Sheinbaum hizo sonar la Campana de Dolores —la misma que tocó Hidalgo hace 215 años—, ondeó la bandera nacional frente a la multitud patriótica y entonó un fervoroso Himno Nacional.

Un elaborado espectáculo de fuegos artificiales siguió, llenando de más color y estruendo el Zócalo —el corazón palpitante de México—.

Más historia se escribe
La bandera que Sheinbaum ondeó con fervor le fue entregada “por primera vez en la historia” por mujeres militares del Heroico Colegio Militar, informó la Presidencia en un comunicado.

El texto añadió que la mandataria “retomó una tradición iniciada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, al montar una Guardia de Honor durante su recorrido por la Galería de Presidentes en Palacio Nacional”, lo cual antecedió al Grito.

En su recorrido, Sheinbaum y su esposo, Jesús María Tarriba, se detuvieron frente a un retrato de Leona Vicario —un “hecho histórico”, señaló la Presidencia, ya que por primera vez el retrato de una mujer fue colocado en la galería principal del Palacio Nacional—.

El Zócalo alcanza el clímax
Alrededor de las 7 de la noche, cuando Mexico News Daily llegó al Zócalo, se respiraba un ambiente festivo pero tranquilo. La fachada del Palacio Nacional resplandecía con los colores patrios.

Entre la multitud había bebés, niños pequeños, adolescentes y adultos mayores en sillas de ruedas, todos esperando con paciencia pero entusiasmo el Grito de la primera presidenta que ha tenido el país en más de dos siglos de independencia.

Tacos de canasta, tamales, doraditas y montañas de chicharrones preparados se ofrecían en la inmensa explanada, saciando los antojos de los asistentes en una de las naciones más orgullosas de su gastronomía.

Vendedores ambulantes ofrecían penachos y sarapes patrios, además de cigarros y dulces.

La atmósfera se volvió más efusiva con el paso de las horas. El inicio de la música en vivo —los números de apertura— elevó aún más el ánimo. Pronto fue evidente que no pocos asistentes habían ingresado sus bebidas favoritas: cerveza, cocteles enlatados de tequila y hasta algún frasco con licor más fuerte. Pese al ambiente familiar, el humo de marihuana flotaba en el aire, aunque el público se comportó en general con respeto.

Cuando La Arrolladora Banda El Limón de René Camacho, originaria de Sinaloa, comenzó a tocar, la energía en el Zócalo se volvió palpable. Muchos coreaban de memoria las canciones de la banda ganadora del Grammy Latino y lo hacían con entusiasmo.

Al acercarse las 11 de la noche, la fiesta nacional —en el Zócalo y en todo México— estaba en pleno auge. Gritos de “¡Claudia!” y “¡Presidenta!” se esparcieron entre la multitud, ansiosa por verla aparecer.

Cuando finalmente salió al balcón del Palacio Nacional, para muchos a lo lejos, su voz resonó clara y potente:
“¡Viva México libre, independiente y soberano! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!”.

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