por Ana Paula de la Torre
Es casi imposible imaginar ciertas ciudades sin sus parques y sus personalidades únicas. ¿Cuánto de nuestro imaginario colectivo sobre la ciudad de Nueva York está ligado a Central Park? ¿Y qué decir de Hyde Park en Londres o del Bosque de Chapultepec en la Ciudad de México? La arquitectura del paisaje no solo es un derecho humano, sino también un tesoro cultural que mejora la vida y el bienestar mental dentro de los espacios urbanos.
En México, una de las mentes más destacadas detrás de este arte es Mario Schjetnan. “Si quieres desarrollar un nuevo sitio o área, debes empezar con un parque”, es una de sus frases más conocidas. Schjetnan entiende que somos naturaleza y arquitectura a la vez, y que sin la naturaleza, la arquitectura puede volverse perjudicial para nuestra salud.
Ícono de la arquitectura del paisaje, Schjetnan ha dejado una huella indeleble en la historia de esta disciplina en México, comenzando con su primer proyecto en 1979: el legendario Parque Tezozómoc, inspirado en el antiguo Lago de Texcoco. Schjetnan concibe los espacios abiertos como un “derecho humano” y como un medio para “mejorar la habitabilidad en los sectores más pobres de México y América Latina, promoviendo la justicia social y la equidad urbana, al tiempo que se enriquecen las zonas más prósperas”.
Un recorrido por la obra de Schjetnan
La conciencia ambiental, la memoria cultural y la calidad de vida convergen en la obra de Mario Schjetnan. Estudió arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México y obtuvo una maestría en Arquitectura del Paisaje en la Universidad de California, Berkeley. En 1977 cofundó el Urban Design Group junto con los arquitectos José Luis Pérez, Irma Schjetnan (su esposa) y Letty Pérez. La firma ha diseñado numerosos parques en México, América Latina, Medio Oriente, China y Estados Unidos.
Para dimensionar el alcance de su influencia en el urbanismo y la arquitectura mexicanos, fue el primer director de diseño urbano y de vivienda del INFONAVIT, la institución de vivienda social del gobierno mexicano, en 1972, supervisando proyectos en 110 ciudades del país y la construcción de aproximadamente 100 mil viviendas.
Entre sus obras más significativas se encuentran proyectos de conservación de ecosistemas esenciales, como la restauración del Bosque de Chapultepec, el Parque Ecológico de Xochimilco y el Parque Eco-Arqueológico Copalita. También ha creado notables parques urbanos en antiguos sitios industriales recuperados, como el Parque La Mexicana y el Parque Bicentenario en la Ciudad de México.
Por ejemplo, el Parque Tezozómoc recrea el lago que rodeaba a Tenochtitlán en tiempos prehispánicos y hoy funciona como santuario para aves y para el singular ajolote. El Parque Ecológico de Xochimilco está vinculado a la restauración de la zona productiva de chinampas, un método prehispánico de cultivo en terrazas flotantes, lo que le valió el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Asimismo, el Parque Eco-Arqueológico Copalita es invaluable para la conservación arqueológica y ambiental en las costas de Oaxaca.
Igualmente destacado es el Parque Itzicuaro, en Michoacán, un ejemplo pionero de arquitectura del paisaje por su doble función como espacio ecológico y productivo. Se basa en cinco cuerpos de agua que tratan de manera secuencial las aguas residuales, con áreas destinadas al cultivo comercial de árboles, plantas y hortalizas.
Una trayectoria multipremiada
Mario Schjetnan ha impactado de manera indiscutible la arquitectura del paisaje contemporánea en México, y su influencia trasciende fronteras. De acuerdo con The Cultural Landscape Foundation, Schjetnan “pertenece a una generación de arquitectos paisajistas, arquitectos y urbanistas que reconocieron los impactos ambientales del desarrollo urbano y sus consecuencias para la vida en el planeta”.
Este año, Schjetnan y el Urban Design Group recibieron el Premio Internacional de Arquitectura del Paisaje Cornelia Hahn Oberlander. Este galardón bienal, establecido en 2014, busca incrementar la visibilidad, comprensión, apreciación y el diálogo en torno a la arquitectura del paisaje. Schjetnan y el Urban Design Group son los primeros latinoamericanos en recibir este reconocimiento.
Entre otros premios destacan el Holcim Foundation Award en 2008 por el proyecto del Parque Itzácuaro, que generó nuevas oportunidades laborales para agricultores de la comunidad, instaló un sistema eficaz de control de inundaciones y revitalizó un canal de drenaje severamente contaminado. También recibió el Premio Sir Geoffrey Jellicoe, el máximo reconocimiento de la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas, en 2015, y el Premio Internacional Elise y Walter A. Haas en 2019, que reconoce a egresados de Berkeley que viven en el extranjero y han alcanzado el éxito profesional.
La obra de Mario Schjetnan está guiada por un talento incuestionable y una filosofía que une a los seres humanos con la naturaleza. Sus creaciones dialogan con múltiples sensibilidades, dignifican el patrimonio cultural y subrayan el poder de la imaginación, así como la belleza y las propiedades sanadoras de la naturaleza, respetando siempre su equilibrio.
Ana Paula de la Torre es periodista mexicana y colaboradora de diversos medios, entre ellos Milenio, Animal Político, Vice, Newsweek en Español, Televisa y Mexico News Daily.

