por Marvin Ramírez
El flamenco, arte profundamente arraigado en la cultura andaluza, ha encontrado en Nicaragua un terreno fértil para su desarrollo y expresión. A lo largo de las décadas, diversas escuelas y maestros han sido pilares fundamentales en la difusión y enseñanza de este baile en el país.
Pioneros del flamenco en Nicaragua
En la década de 1970, la maestra Lelia González emergió como una figura clave en la promoción del flamenco en Nicaragua. Tras estudiar en Sevilla con destacados exponentes del género, González regresó al país para compartir su conocimiento. Fundó el Ballet Español Lelia González en 1972, ofreciendo formación en baile clásico español y flamenco. Su dedicación sentó las bases para futuras generaciones de bailarines y maestros en el país.
Otro nombre destacado es el de Heriberto Mercado, coreógrafo y bailarín que, a partir de 1978, contribuyó significativamente al panorama dancístico nicaragüense. Mercado no solo se enfocó en el flamenco, sino que también integró elementos del ballet clásico y otras danzas, enriqueciendo la oferta cultural del país. Entre sus alumnas destacadas se encuentra Tesalia Cáceres Vega, quien empezó a ensayar el flamenco periódicamente desde su adolescencia.
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«Ensayo Flamenco desde hace 22 años, soy de Diriamba, una ciudad llena de arte en Nicaragua, la tierra del Guegüense y del Diriangén. En mi ciudad se promueve mucho el aprendizaje de las diferentes artes de la cultura y el ballet folklórico nicaragüense», comparte Cáceres Vega.
Escuelas y academias dedicadas al flamenco
La enseñanza formal del flamenco en Nicaragua ha sido posible gracias a diversas instituciones y academias que han mantenido viva esta tradición:
- Academia Nicaragüense de la danza: Ubicada en Managua, esta academia ofrece una variedad de ritmos, incluyendo el flamenco, permitiendo a los estudiantes explorar diferentes estilos de danza y mantener una vida activa y saludable.
- Academia de Flamenco Eduardo Rocha: También en la capital, esta academia se especializa en clases presenciales de flamenco para distintos niveles. Rocha, maestro de Tesalia Cáceres Vega, ha sido una influencia fundamental en su carrera:
- «Mi primer maestro, Heriberto Mercado, me enseñó a expresarme, a sentir, a transmitir, y mi segundo maestro, Eduardo Rocha, me ha enseñado la estructura del baile, el compás, la métrica», explica.
El escenario flamenco en Nicaragua hoy
El flamenco en Nicaragua no solo se limita a la danza, sino que también cuenta con destacados músicos que han contribuido al desarrollo del género en el país.
«En Nicaragua hay guitarristas como Eduardo Araica, nicaragüense, y Cornelius Holzer, un austríaco, que tocan muy bien. También está Eduardo Rocha, mi maestro, y mis compañeras de ensayo, que son excelentes. En el canto está Lenin Triana y en la percusión Miguel Ángel Oviedo», detalla Cáceres Vega.
Sobre su experiencia en el escenario, Tesalia expresa con pasión: «Es indescriptible. Fuerza, pasión, fuego, arrebato». Su entrega se refleja en la reacción del público: «A las personas les gusta mucho y están familiarizados con la música», comenta.
Desafíos y futuro del flamenco en Nicaragua
Aunque ha logrado reconocimiento, el flamenco en Nicaragua enfrenta retos para su desarrollo. «He sido muy bendecida, ya que he trabajado en la creación de shows con algunas de las familias más influyentes de mi país, y con organizadores de eventos y dueños de restaurantes y hoteles de prestigio en mi país», comparte Cáceres Vega.
Sobre el futuro del flamenco en el país, Tesalia destaca la importancia de la educación desde el hogar: «Los padres tienen que sembrar esa semilla de amor y admiración por el arte». También menciona que su trabajo no se detiene: «Siempre estamos presentando nuestro show en diferentes lugares».
Inspiración para las nuevas generaciones
Para los jóvenes interesados en el flamenco, Tesalia Cáceres Vega ofrece un consejo claro: «Paciencia, dedicación y constancia». Su trayectoria es un testimonio de cómo la pasión y el esfuerzo pueden abrir caminos y consolidar el flamenco como una expresión artística vibrante en Nicaragua. Con figuras como ella y la comunidad flamenca en crecimiento, este arte tiene un futuro prometedor en el país.