Padre Shenan J. Boquet
Presidente Human Life International
Durante las últimas décadas, uno de los mayores logros, lamentablemente, de los arquitectos de la revolución sexual fue convencer a gran parte del mundo de que esta revolución era “inevitable”.
En efecto, hablando irónicamente, ciertas naciones “atrasadas” pueden resistir las fuerzas del “progreso” por un tiempo. Pero al final, se unirían a las naciones “ilustradas”, “progresistas”, ricas y desarrolladas en su vasto experimento social. Al final, ellos también abrazarían el hedonismo sexual, la pornografía, la anticoncepción, el aborto, la disolución de la familia, el fomento de los “estilos de vida alternativos”, etc.
“La historia”, dijeron con aire de suficiencia los revolucionarios sexuales, “está de nuestro lado”.
Como expresaría un dicho callejero ante semejante desatino: “Por favor, no me hagan reír que tengo el labio partido”.
Pero a veces, uno se preguntaba si no tenían razón. Desde los años 60, la marea de la revolución sexual se ha extendido a gran parte del mundo. Numerosos países han abierto las puertas a lo que antes era impensable. En los últimos años, incluso hemos sido testigos de la tragedia indescriptible de naciones que alguna vez fueron incondicionalmente provida, como Irlanda y Argentina, que han permitido recientemente la matanza legal de niños y niñas por nacer dentro de sus fronteras.
De hecho, el día de la caída de Irlanda en 2018 fue uno de los más oscuros en la historia del movimiento provida. Durante décadas, el pueblo irlandés se mantuvo firme, votando repetidamente en referéndums nacionales a favor de la protección de la vida. Irlanda se destacó como un faro de luz, mostrando al mundo entero que era posible que una nación desarrollada del primer mundo protegiera la vida de los no nacidos mientras se enorgullecía de tener algunas de las mejores tasas de salud materna del mundo, así como de una economía en auge. El aborto, afirmó la población de Irlanda, no era necesario para el mal llamado “progreso”.
Con Irlanda desaparecida, y con naciones firmemente católicas en América del Sur comenzando a ceder ante la presión de una red de organizaciones no gubernamentales (ONG) globales, con mucho dinero y con mucho poder de influencia política y social, uno a veces se preguntaba si era solo cuestión de tiempo antes de que el gigante del aborto siguiera adelante.
Dobbs, sin embargo, ha dado una respuesta contundente. “¡No!” No es sólo una cuestión de tiempo. Nada es inevitable. Los seres humanos poseen la libertad para resistir las fuerzas de la muerte y el mal. Las injusticias graves pueden rectificarse. Lo que una vez ha sido elegido puede ser deseleccionado. Todo lo que se necesita es una fe ilimitada en la providencia de Dios y una gran cantidad de valor y determinación.
Tenemos dos ejemplos con Polonia y Hungría, ambos países han establecido movimientos dramáticos para restringir la violencia del aborto y apoyar el matrimonio y la familia: Polonia con una ley de 1993 que virtualmente eliminó el aborto a pedido; y Hungría con su “Constitución de Pascua” de 2011, apoyó declaró que el niño por nacer merece protección desde el momento de la concepción.
El documento de Hungría incluso hizo una mención especial al cristianismo como parte central de la identidad del país. Estas decisiones no llegaron sin el ridículo y el rechazo de la Unión Europea y Occidente. Pero a pesar de estas presiones para alinearse con la ideología antivida y antifamilia de Occidente y abandonar la identidad y la moralidad cristianas, tanto Polonia como Hungría continúan hoy sus esfuerzos por reclamar y promover su identidad cristiana y regresar a una
Cultura de la Vida.
El primer ministro británico, Boris Johnson, tenía razón cuando dijo luego de Dobbs, que la decisión “claramente tiene un impacto masivo en el pensamiento de las personas en todo el mundo”. Es por eso por lo que los activistas provida de todo el mundo están celebrando Dobbs. Si la democracia más grande y poderosa del mundo puede dar la espalda al aborto legalizado, entonces tal vez los defensores de la vida en las naciones de todo el mundo puedan lograr el mismo resultado.
Ese es el sentimiento de la diputada finlandesa provida Päivi Räsänen. “¡La decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos es una buena noticia para los defensores de los derechos de los niños! Esta decisión tendrá implicaciones globales para el debate sobre el aborto. La decisión da esperanza al resto del mundo de que las leyes también se pueden cambiar para proteger la vida de un niño”.

