por el equipo de El Reportero
El Dr. José Bernardo Cuéllar, ampliamente conocido como Dr. Loco, influyente antropólogo, educador, músico y voz cultural cuyo trabajo marcó a generaciones de estudiantes, artistas y oyentes chicanos y latinos, falleció el miércoles 22 de enero a los 84 años de edad.
La muerte de Cuéllar provocó una oleada de homenajes de exalumnos, académicos, músicos, comunicadores y miembros de la comunidad, quienes lo describieron como un intelectual brillante y una presencia profundamente humana. Había ingresado recientemente a cuidados de hospicio y murió rodeado de su familia.
Durante décadas, Dr. Loco ocupó un espacio poco común en la intersección entre la academia, la interpretación artística y el compromiso comunitario. Se movía con naturalidad entre el salón de clases universitario, el estudio de radio y el escenario, insistiendo en que la cultura no debía estudiarse a distancia, sino vivirse, escucharse y compartirse.
El amigo de muchos años y comunicador Jesse “Chuy” Varela, quien realizó lo que sería la última entrevista de Dr. Loco, agradeció públicamente a Cuéllar por su servicio y sus aportes culturales, describiéndolo como una luz cuya voz seguirá resonando a través de las generaciones.
Los exalumnos estuvieron entre los más profundamente afectados por su fallecimiento. Erika Roman, quien estudió con Cuéllar, lo recordó como un mentor transformador.
“Descansa en poder el más firme y poderoso académico chicano, Dr. Loco, José B. Cuéllar”, escribió Roman. “Que transiciones hacia los sonidos más dulces del alma. Gracias por todo lo que me enseñaste a mí y a tantos otros. Eternamente agradecida”.
Antonio F. Montesinos, exalumno, recordó a Cuéllar como un mentor que cambió su vida. “Gracias a Dr. Loco obtuve mi título universitario. Me animó sin juzgarme y me hizo creer que todo era posible. Era un guerrero azteca. Lo extrañaré profundamente”.
Otro homenaje reflejó el duelo colectivo de quienes lo conocieron de cerca: “Hemos perdido a nuestro amigo, nuestro maestro, nuestra luz brillante y el sonido más dulce. Yo soy solo uno de los muchos que lo apreciaron”.
Lorene Allio, amiga cercana durante muchos años, destacó la profundidad espiritual y musical de Cuéllar en etapas posteriores de su vida.
“Ayer nuestro querido amigo Dr. José Cuéllar, también conocido como Dr. Loco, cruzó al otro lado”, escribió Allio. “Muchos lo conocen como un músico maravilloso, pero también fue un brillante profesor de antropología y dedicó gran parte de su jubilación al estudio de flautas nativas americanas modernas y precolombinas. Era alegre y espiritual, respetuoso de su herencia indígena y de sus ancestros. Fuimos afortunados de conocerlo. José Cuéllar, presente”.
Nacido a principios de la década de 1940, José Bernardo Cuéllar alcanzó la madurez durante el auge del Movimiento Chicano, un periodo que marcó profundamente su camino académico y cultural. Obtuvo un doctorado y se convirtió en un destacado estudioso de la cultura chicana, conocido por fusionar la antropología, la música y la interpretación cultural de maneras que desafiaron los límites académicos tradicionales.
Cuéllar se desempeñó como profesor emérito de Estudios Latinos/Latinas en la Universidad Estatal de San Francisco, donde impartió cursos de estudios chicanos y latinos, música y performance cultural. Sus clases eran recordadas como espacios dinámicos donde la teoría se encontraba con la experiencia vivida y donde se alentaba a los estudiantes a entender la cultura como historia, resistencia y celebración.
Marvin Ramírez, editor de El Reportero y exestudiante de periodismo en la Universidad Estatal de San Francisco, recordó una frase que Cuéllar compartió y que lo acompañó durante décadas: “La educación universitaria te enseña a aprender”. Ramírez dijo que Dr. Loco fue “un ser humano digno de recordarse, por su sabiduría, su humildad y su manera de ver el mundo”.
Más allá de la academia, Dr. Loco llegó a amplias audiencias a través de la música y los medios. Como líder de Dr. Loco’s Rockin’ Jalapeño Band, fusionó la expresión cultural chicana con ritmo, sátira y humor, convirtiendo la interpretación en educación y alegría colectiva. Su trabajo cultural también se extendió al cine, incluyendo aportaciones al proyecto multimedia de Alambrista: The Director’s Cut, y a investigaciones sobre flautas mesoamericanas y nativas americanas antiguas, incluyendo estudios realizados en la Universidad de Harvard.
En todas estas facetas, Cuéllar mantuvo un firme compromiso con la idea de que el conocimiento debe servir a la comunidad. Amigos y colegas recordaron su generosidad, su agudo sentido del humor y su capacidad de hacer que las personas se sintieran vistas, desafiadas e inspiradas.
Sobrevivientes: El Dr. José Bernardo Cuéllar deja a sus queridos hijos, Ixchel y Bennie, y a su esposa, Anastacia Cuéllar, también conocida como Stacie.
Al cierre de esta edición, no se había hecho pública ninguna información sobre servicios funerarios o conmemorativos, una ausencia que ha generado preguntas dentro de la comunidad. El Reportero realizó múltiples intentos por obtener una confirmación básica de personas cercanas al Dr. Cuéllar, incluso enfrentando una fecha límite de impresión, pero no recibió respuesta. Para una figura pública de la estatura de Dr. Loco, este silencio resulta inusual y ha provocado una preocupación y especulación generalizadas entre quienes lo conocieron y desean rendirle homenaje.

