viernes, marzo 6, 2026
HomeEditorial EspañolCuando las mujeres de Irán sangran, el feminismo occidental guarda silencio

Cuando las mujeres de Irán sangran, el feminismo occidental guarda silencio

por Marvin Ramírez

Irán arde. No por una guerra extranjera, sino por una rebelión nacional contra una dictadura religiosa que ha llevado al país al colapso económico, social y moral. Lo que comenzó como una protesta por el derrumbe de la moneda nacional se ha transformado en una insurrección abierta contra un régimen que utiliza la religión como herramienta de control absoluto.

Durante dos semanas, las manifestaciones se han extendido por todo el país. En respuesta, el gobierno ha hecho lo que siempre hace cuando teme perder el poder: cortar el internet, bloquear los teléfonos, cerrar los medios de comunicación y desatar una represión brutal. El régimen quiere que el mundo no vea lo que está ocurriendo. Quiere matar en la oscuridad.

Pero la verdad se filtra.

Mujeres iraníes están siendo golpeadas, arrestadas y asesinadas por atreverse a exigir lo más básico: libertad. Libertad para decidir cómo vestirse, cómo hablar, cómo vivir.

La dimensión de la represión empieza a quedar clara a través de testimonios que logran salir del país pese al bloqueo informativo. Faranak Amidi’s, una iraní-estadounidense residente en Los Ángeles, escribió en su cuenta de Facebook en la mañana de hoy:

“Estoy en contacto con manifestantes en Teherán a través de Starlink. Me informan de una fuerte presencia de fuerzas de seguridad y de un alto número de muertos y detenidos. Dos manifestantes me dijeron que han visto personas siendo asesinadas por francotiradores.”

No se trata de disturbios aislados. Se trata de un Estado disparando contra su propio pueblo.

Y aquí es donde surge la pregunta incómoda:
¿Dónde están las feministas?

En Irán, las mujeres no están pidiendo cuotas en juntas directivas ni lenguaje inclusivo. Están luchando por no ser encarceladas, golpeadas o ejecutadas por no obedecer normas religiosas impuestas por hombres armados.

La comentarista Elisabet Ortega lo expresó con una claridad devastadora en su cuenta de Instagram:

“Qué curioso, ¿no? Mujeres encarceladas por no llevar velo, apaleadas por protestar, asesinadas por querer ser libres — y de repente la izquierda feminista muda. Ni pancartas, ni hashtags, ni manifestaciones. Debe ser que cuando el opresor no es occidental, el feminismo se toma un descanso. Porque cuando un régimen islamista controla el cuerpo de una mujer, ya no es ‘machismo’, es ‘contexto cultural’.

Y esto es muy sencillo: o defiendes la libertad de las mujeres siempre, o no eres feminista — eres selectiva. La libertad no entiende de ideologías.”

Ese silencio es ensordecedor.

Los mismos movimientos que llenan calles en Occidente cuando un político dice algo inconveniente no aparecen cuando mujeres son asesinadas por un régimen teocrático. Porque esta vez el opresor no es un hombre blanco occidental. Es un sistema islamista — y eso parece incomodar demasiado a muchos activistas.

En Irán, la religión no es una fe privada. Es un instrumento de poder. Controla la moneda, la policía, los tribunales y la vida cotidiana. Y, sobre todo, controla el cuerpo de las mujeres.

Las iraníes están enfrentándose a un sistema real de esclavitud religiosa. Están poniendo su vida en riesgo mientras el mundo que se proclama defensor de los derechos humanos mira hacia otro lado.

Ese silencio dice más que mil discursos.

Porque si el feminismo solo defiende a las mujeres cuando es políticamente conveniente, entonces no es un movimiento de liberación. Es una ideología selectiva.

Las mujeres de Irán están pagando con sangre.

Y el mundo que presume de ser progresista está observando en silencio.

https://www.telemundo.com/noticias/noticias-telemundo-en-la-noche/internacional/video/se-intensifica-ola-de-protestas-en-teheran-y-otras-ciudades-de-iran-pese-las-amenazas-del-tmvo13100496.

RELATED ARTICLES
- Advertisment -spot_img
- Advertisment -spot_img
- Advertisment -spot_img