viernes, marzo 6, 2026
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Con marimba y tradición: despiden a Mario Palacios, voz nicaragüense en San Francisco

por el equipo de redacción de El Reportero

Con marimba en vivo, el sonar del Monimbó y el garañón, emblemas musicales del folclore nicaragüense, ascendió al cielo el cuerpo de Mario Jorge Palacios Alvarado —conocido como Mario Palacios— en su ataúd, depositado en la cripta del cementerio de Cypress, en Colma. La ceremonia fue un tributo a su vida, marcada por la música, la fe, el béisbol y la comunidad.

Mario Palacios falleció el 2 de junio de 2025 a los 84 años, tras complicaciones de salud agravadas por el Alzheimer. Nacido el 11 de julio de 1940 en Nicaragua, dejó una huella profunda entre la diáspora nicaragüense en San Francisco, especialmente entre las generaciones que llegaron entre los años 60 y 70.

Fue una figura multifacética: ferviente católico y por años organizador de la tradicional Procesión de Varones, Viva Cristo Rey, una celebración originaria de su natal Nicaragua que logró replicar aquí, en el barrio. Con su voz resonaba la lírica con parlante durante la procesión: “Cantemos al Amor de los Amores, cantemos al Señor. Dios está aquí, venid adoradores, adoremos a Cristo Redentor.

En los años en que su salud lo permitió, su presencia era constante. Aunque esta marcha fue suspendida —según su hija Yuffita, por conflictos internos—, su espíritu y recuerdo continúan vivos en la memoria de la comunidad.

Fanático apasionado del béisbol, Mario cultivó amistades con grandes peloteros nicaragüenses y figuras del boxeo. En su funeral, decenas de fotografías junto a leyendas del béisbol decoraron la sala donde fue velado, rodeado de amigos y admiradores que se acercaron a despedirlo con cariño.

Sin embargo, su legado más duradero fue su programa radial, Aquí Nicaragua, que condujo durante 45 años en La Grande 1010 AM KIQI de San Francisco, y que cerró hace un año. Con voz cálida y entusiasmo, transmitía semanalmente música nicaragüense, complacencias, saludos familiares y recuerdos de la tierra. Era un espacio querido por la comunidad, donde los inmigrantes encontraban eco a su nostalgia y un puente con sus raíces. Su sintonía, sobre todo entre los adultos mayores nicaragüenses, fue fiel hasta sus últimos días al aire.

La noticia de su fallecimiento se compartió primero por redes sociales, y aunque se difundió temprano en el mes, su sepelio se realizó semanas después. La ceremonia, celebrada entre marimba tradicional, guitarra campesina y cantos, fue tan emotiva como festiva. “No fue una despedida triste, sino una celebración de vida”, comentaron varios de los presentes. Al subir el ataúd a su última morada, la música no cesó, en un gesto que combinó el luto con el gozo de haber compartido la vida con un hombre tan significativo.

“Fue un día que dejó un vacío”, comentó un amigo cercano, “pero también un legado que sigue resonando entre quienes lo escucharon y lo conocieron. No es hasta que una persona parte que uno se da cuenta de cuánto significó. Así es la vida”.

Carlos Solórzano, presidente de la Cámara de Comercio Hispana, también expresó su pesar por la pérdida de Palacios: “Don Mario fue un verdadero ícono de nuestra comunidad. Su voz y su amor por Nicaragua nos acompañaron durante décadas. Era un puente entre generaciones y un defensor de nuestras raíces. Su partida deja un vacío, pero también nos deja el ejemplo de una vida entregada al servicio y la cultura”.

Solórzano estuvo acompañado por Frank Ayala de la Cámara de Comercio, y Alex Maltez, otro miembro de la radio y otras personalidades de la comunidad nicaragüense estuvieron presentes.

Mario Palacios deja dos hijos Mario y Yuffita, y ocho nietos. Su esposa, doña Yuffa Palacios, con quien compartió 60 años de matrimonio, estuvo a su lado hasta el final. En entrevista con El Reportero, doña Yuffa —lúcida, serena y profundamente agradecida— recordó con emoción la vida y legado de su esposo. Ella misma apoyó durante años a su esposo que le hizo posible la producción del programa radial que unió a tantas familias.

Se espera que los patrocinadores antiguos del programa continúen apoyando para que siga el programa.

El periódico El Reportero y su editor Marvin Ramírez, ofrecen un sincero pésame a la familia doliente.

 

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