viernes, marzo 6, 2026
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Cómo se desarrolló la captura de Nicolás Maduro

por el equipo de El Reportero

A las 10:46 p.m., hora del Este, del viernes por la noche, un breve mensaje del presidente Donald Trump puso en marcha una de las operaciones militares más dramáticas en la historia reciente de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina: “Buena suerte y que Dios los acompañe”. En cuestión de horas, esa orden desencadenó un operativo masivo y cuidadosamente coordinado que terminó con el líder venezolano Nicolás Maduro bajo custodia estadounidense, con los ojos vendados a bordo de un buque de guerra de EE.UU., y con el futuro político de Venezuela sumido en una profunda incertidumbre.

De acuerdo con declaraciones públicas de Trump y del presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, así como entrevistas con funcionarios familiarizados con la planificación, la operación llevaba meses preparándose. Cerca de 150 aeronaves fueron movilizadas desde más de 20 bases terrestres y marítimas, mientras fuerzas especiales estadounidenses ensayaban en una réplica a escala real de la residencia fuertemente fortificada de Maduro. Paralelamente, la CIA construyó un extenso panorama de inteligencia sobre los movimientos, hábitos y esquemas de seguridad del mandatario.

La noche del operativo

Poco después de la medianoche, helicópteros que transportaban a un equipo de extracción compuesto por fuerzas especiales de EE.UU. y agentes del FBI volaron apenas a 100 pies sobre el mar Caribe. En el aire, cazas, bombarderos y drones brindaban cobertura, neutralizando sistemas de defensa aérea conforme las aeronaves se aproximaban al complejo de Maduro. El suministro eléctrico de la zona fue cortado, sumiendo el lugar en la oscuridad.

Al ingresar al área objetivo, los helicópteros recibieron fuego. Una aeronave fue alcanzada, aunque pudo continuar operando. A la 1:01 a.m., las tropas estadounidenses tocaron tierra. El equipo avanzó con apoyo de inteligencia en tiempo real proveniente de activos en tierra y en el aire, cerrando el cerco sobre el complejo donde se creía que se refugiaba Maduro.

Desde Mar-a-Lago, Trump observó el operativo mediante una transmisión en vivo, acompañado por Caine, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el director de la CIA John Ratcliffe. Posteriormente, Trump afirmó que el equipo enfrentó intenso fuego, pero logró superar la resistencia e ingresar al complejo.

Maduro y su esposa, Cilia Flores, intentaron huir hacia una sala de seguridad reforzada con acero. El equipo había entrenado exhaustivamente para ese escenario, incluso con planes para cortar puertas reforzadas si era necesario. Finalmente, no hizo falta usar la fuerza extrema: ambos fueron detenidos antes de llegar a la sala.

La extracción y las consecuencias inmediatas

Con Maduro asegurado, la prioridad pasó a ser la retirada. Llegaron helicópteros adicionales mientras cazas y drones proporcionaban fuego de cobertura. Caine describió múltiples enfrentamientos de autodefensa durante la salida. No hubo bajas estadounidenses, aunque Trump confirmó que varios efectivos resultaron heridos. Las cifras de víctimas venezolanas aún no se conocen.

A las 3:29 a.m., las fuerzas ya se encontraban sobre aguas abiertas fuera del espacio aéreo venezolano. Menos de una hora después, a las 4:21 a.m., Trump anunció el éxito de la misión en redes sociales. Posteriormente, la Casa Blanca difundió una imagen de Maduro con los ojos vendados a bordo del USS Iwo Jima.

Meses de preparación

Funcionarios señalan que el trabajo previo comenzó tan pronto como en agosto, cuando un pequeño equipo de la CIA intensificó la vigilancia sobre las rutinas de Maduro. “Sabíamos dónde vivía, por dónde viajaba, qué comía, incluso cuáles eran sus mascotas”, dijo Caine, subrayando la profundidad de la inteligencia reunida.

De forma paralela, fuerzas especiales entrenaron en una maqueta detallada de la residencia presidencial, con puertas de acero y habitaciones reforzadas. La misión estuvo a punto de ejecutarse días antes, pero fue pospuesta por condiciones climáticas adversas.

Durante gran parte de ese tiempo, asesores de Trump insistieron en que la salida voluntaria de Maduro seguía siendo el objetivo preferido. El propio Trump dijo haber hablado con él en varias ocasiones, instándolo a rendirse. Las negociaciones fracasaron cuando Maduro se negó a abandonar el país, lo que llevó a Trump a autorizar la operación.

Cómo se llegó a este punto

El camino hacia el operativo del viernes se remonta a casi un año atrás. Incluso antes de volver a la presidencia, Trump dejó claro que la salida de Maduro era una prioridad. La presión se intensificó mediante medidas económicas y militares: aumento de recompensas vinculadas a acusaciones de narcotráfico, despliegues navales reforzados cerca de Venezuela, incautación de cargamentos de petróleo y la reactivación de un embargo.

La oposición histórica de Rubio al gobierno venezolano y a su alianza con Cuba influyó en la postura de la administración. Otro actor clave fue el jefe adjunto de gabinete Stephen Miller, quien impulsó durante años una mayor presencia militar estadounidense en el Caribe. En las semanas previas a la orden de Trump, altos funcionarios mantuvieron conversaciones casi diarias para afinar los planes militares y de inteligencia.

¿Qué sigue ahora?

Aunque la ejecución militar fue precisa, el plan político posterior sigue siendo menos claro. Trump afirmó que Estados Unidos supervisará temporalmente la transición en Venezuela, pero sin detallar cómo se implementará. La atención se ha centrado en la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien habló con Rubio poco después del operativo, pero más tarde declaró públicamente que Maduro sigue siendo el presidente legítimo y rechazó cualquier control extranjero.

Las fuerzas estadounidenses permanecerán en alerta elevada, según funcionarios, mientras Washington evalúa los próximos pasos. El embargo seguirá vigente, las interdicciones marítimas continuarán y se prevén consultas con ejecutivos petroleros para evaluar la capacidad de producción venezolana.

En cuanto a Maduro, funcionarios estadounidenses aseguran que será trasladado para enfrentar juicio en Estados Unidos, donde, en palabras de Trump, “se enfrentará a la justicia estadounidense”.

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