por el equipo de El Reportero
A medida que crece la expectativa por la Copa Mundial de la FIFA 2026, que será organizada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá, una preocupación creciente en América Latina no tiene que ver con goles, estadios o selecciones, sino con las visas.
El torneo de 2026 será histórico por su magnitud: 48 selecciones nacionales y millones de aficionados viajando desde todo el mundo. Estados Unidos albergará la mayoría de los partidos, incluyendo encuentros clave de eliminación directa. Sin embargo, para muchos aficionados latinoamericanos, la emoción viene acompañada de incertidumbre sobre si podrán ingresar al país para ver los juegos.
En semanas recientes, reportes mediáticos y debates políticos han generado confusión, con versiones que aseguran que Estados Unidos podría negar visas a ciudadanos de ciertos países durante el Mundial. En realidad, autoridades estadounidenses han aclarado que no existe una prohibición general de visas de turista, aunque la entrada seguirá dependiendo de las leyes migratorias vigentes y evaluaciones individuales.
Tener un boleto para un partido no garantiza la entrada a Estados Unidos. Los aficionados deben contar con una visa de turista válida (B1/B2) o calificar bajo el programa de exención de visa. Para enfrentar el aumento en solicitudes, el gobierno anunció un proceso especial — conocido como “FIFA Pass” — que prioriza citas de visa para quienes ya tienen entradas, aunque no asegura aprobación.
En países latinoamericanos donde los tiempos de espera para visas son largos, el problema es tanto logístico como político. En algunos casos, los retrasos se extienden por meses o años, poniendo en riesgo la participación de miles de aficionados.
Mientras se acerca el Mundial, el mensaje es claro: quienes planean asistir a partidos en Estados Unidos deben aplicar con anticipación, informarse por canales oficiales y evitar rumores. El torneo se jugará en la cancha, pero para muchos, el primer partido será en el consulado.

