Friday - Sep 21, 2018

¿Son grabadas todas las llamadas telefónicas y son accesibles al gobierno de EE.UU.?


Un ex agente anti-terrorista del FBI afirma en CNN que sí

El gobierno está grabando todas las llamadas por teléfono.

por Glenn Greenwald
The Guardian Análisis noticioso

Publicado el 05.04.13 – Las verdaderas capacidades y el comportamiento del estado de vigilancia EE.UU. son casi totalmente desconocidos para el público estadounidense porque, al igual que la mayoría de las cosas importantes que realiza el gobierno de EE.UU., opera detrás de un impenetrable muro de secreto. Sin embargo, una aparentemente espontánea afirmación realizada esta semana por un ex agente anti-terrorista del FBI reconoce de manera bastante sorprendente cuán grandes e invasivas son estas actividades de vigilancia.
Durante los últimos días, programas tabloides de noticias por cable, tales como Out Front con Erin Burnett de CNN se han centrado en la posible participación en el ataque del maratón de Boston, de de Katherine Russell, de 24 años, la viuda norteamericana del sospechoso fallecido, Tamerlan Tsarnaev. Como parte del flujo incesante de información filtrada diseminada indiscriminadamente por nuestro Cuerpo de Prensa Acusatorio,funcionarios gubernamentales anónimos afirman que ahora se centran en las llamadas telefónicas entre Russell y Tsarnaev que tuvieron lugar antes y después del ataque, para determinar si ella tenía conocimiento del plan o había participado de alguna manera.

La noche del miércoles, Burnett entrevistó a Tim Clemente, un ex agente anti-terrorista del FBI, acerca de si el FBI sería capaz de descubrir el contenido de las conversaciones telefónicas anteriores entre los dos. Insistió con toda claridad que se podría:

BURNETT: Tim, hay alguna manera, obviamente, si hay un buzón de voz que se puede obtener a través de las compañías telefónicas en este momento. No es un buzón de voz. Es ólo una conversación. No hay forma que en realidad puedan saber lo que pasó, ¿cierto? ¿A menos que ella les diga?

CLEMENTE: “No, sí hay manera. Claramente tenemos maneras en las investigaciones de seguridad nacional de descubrir exactamente lo que dijeron en esa conversación. No es necesariamente algo que el FBI vaya a querer que aparezca en las cortes, pero puede ayudar en las investigaciones y/o conllevar a su interrogación. Ciertamente podemos descubrirlo.

BURNETT: O sea, ¿en realidad se puede obtener? La gente está diciendo, mira, es increíble.

CLEMENTE: “No, bienvenido a Estados Unidos. Todas esas cosas con captadas en este momento, independiente de si nos gusta o no”.

“Todas esas cosas”, significa cada conversación telefónica que los norteamericanos tienen unos con otros en suelo norteamericano, con o sin una orden de registro, “está siendo captado en este momento”.

El jueves en la noche, Clemente apareció nuevamente en CNN, esta vez con la conductora Carol Costello, y ella le preguntó sobre estos comentarios. Él reiteró lo que dijo la noche anterior, pero agregó expresamente que “todas las comunicaciones digitales en el pasado” son registradas y almacenadas:

Repitamos esa última parte: “ninguna comunicación digital es segura”, con lo que no se refiere a que cualquier comunicación es susceptible de ser intervenida por el gobierno, como ocurre (aunque esto es verdad), sino que va más allá: todas las comunicaciones digitales –es decir llamadas telefónicas, correos electrónicos, chats online y similares- son automáticamente registradas y almacenadas y son accesibles al gobierno posteriormente.

Describir eso es definir cuán ubicuo y sin límites es el Estado de Vigilancia.

Ha habido algunas indicaciones previas de que esto es verdad. El ex ingeniero de AT&T, Mark Klein reveló que AT&T y otras empresas de telecomunicaciones han construido una red especial que daba a la Agencia de Seguridad Nacional un acceso completo y sin obstáculos a los datos sobre las llamadas telefónicas y el contenido de las comunicaciones por correo electrónico para todos sus clientes. Específicamente, Klein explicó que “el NSA estableció un sistema que vació los datos de internet y llamadas telefónicas de los norteamericanos comunes, con cooperación de AT&T” y que “al contrario de como retrata el gobierno su programa de vigilancia destinado a terroristas extranjeros… gran parte de los datos enviados a través de AT&T al NSA eran puramente internos”. Pero estas increíbles revelaciones fueron sobre todo ignoradas y, cuando el Congreso inmunizó retroactivamente a los gigantes nacionales de las telecomunicaciones por su participación en los programas de espionaje ilegales de Bush, se evitó que las afirmaciones de Klein (por diseño) fueran adjudicadas en la corte.

Que cada llamada telefónica sea registrada y almacenada también explicaría esta extraordinaria revelación hecha por el Washington Post en 2010:

Cada día, los sistemas de recolección de la Agencia Nacional de Seguridad interceptan y almacenan 1,7 mil millones de correos electrónicos, llamadas telefónicas y otro tipo de comunicaciones.

También contribuiría a explicar las revelaciones del ex funcionario de la NSA, William Binney, quien renunció al organismo en protesta por su espionaje sistémico sobre las comunicaciones internas de los ciudadanos norteamericanos, que el gobierno de EE.UU. ha “reunido en el orden de 20 billones de transacciones sobre ciudadanos norteamericanos con otros ciudadanos norteamericanos” (lo que cuenta sólo las transacciones comunicativas y no las financieras u otras), y que “los datos que se están reuniendo son de todos. Y a partir de esos datos, pueden enfocarse en quien quieran”.

A pesar del extremo secretismo con los que operan estos programas de vigilancia, ha habido informes periódicos de serios abusos.

Dos senadores Demócratas, Ron Wyden y Mark Udall, han estado advirtiendo por años que los norteamericanos estarían “sorprendidos” al enterarse de lo que el gobierno de EE.UU. está haciendo en términos de vigilancia secreta.

Algunas encuestas sostienen que los norteamericanos, incluso tras los ataques en Boston, están cada vez más preocupados por las erosiones de libertades civiles con la excusa del terrorismo.

Incluso esas personas que dicen que no importa, entienden instintivamente el valor de la privacidad personal: ponen cerrojos en las puertas de sus dormitorios y protegen sus claves de correo electrónico.

Es por eso que el gobierno de EE.UU. mantiene tan desesperadamente un muro de secretismo respecto de sus capacidades de vigilancia: porque temen que la gente encontrará su comportamiento intrusivo inaceptable y amenazador, como ocurrió en 2002 cuando se reveló el TIA de John Poindexter.

La vigilancia masiva es la marca de una cultura política tiránica. Pero independiente de la opinión que uno tenga al respecto, mientras más se sabe sobre lo que el gobierno de EE.UU. y sus organismos de vigilancia están haciendo, mejor. Esta declaración de este ex agente del FBI a CNN hace comprender cuán ilimitadas son estas actividades.

(Por falta de espacio, este artículo fue editado por El Reportero. Para leer la versión completa vaya a: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2013/may/04/telephone-callsrecorded-fbi-boston).