Saturday - Sep 22, 2018

Recordando al fundador del primer periódico en español en SF – mi padre


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por Marvin Ramírez

José Santos Ramírez Calero (1916-2004)

Para la mayoría de nosotros, quizás no hay fechas más importantes que aquellas en la que se nos ha ido un ser amado, lo que nos pasará a todos en la vida tarde o temprano.

Para mí es memorable este día 12 de junio, cuando mi padre José Santos Ramírez Calero, un guerrero de las letras sucumbió a la muerte después de una corta y rápida enfermedad de cáncer y Alzheimer. Eso pasó sólo unos días antes del Día del Padre, el 15 de junio.

Junio es ahora casi historia. Ya mi padre se fue desde 2004, y solo puedo recordar y compartir con ustedes mis lectores, lo maravilloso que fue Ramírez Nieto, nombre que usaba para firmar su nombre en El Nuevo Demócrata, su periódico que publicaba dos veces al mes y que lo empezó desde 1938 en Nicaragua, al mismo tiempo que laboraba como redactor en el diario La Noticia, considerado el mejor periódico que haya tenido Nicaragua.

Luego lo publicó por varios años cuando emigró a San Francisco en 1945 y lo dejó de publicar cuando regresó a su país varios años después, donde centró su trabajo en La Noticia, donde laboró por 45 años.

Cuando estoy escribiendo y organizando cada edición de El Reportero cada semana, siento el dolor de no tenerlo conmigo viéndome escribir, revisando la ortografía y corrigiendo el estilo, como él lo hacía al inicio cuando empecé el periódico. Pero pronto empezó a quejarse de que se le olvidaban las cosas y no quería hacer un mal trabajo, así que dejó de ayudarme.

Ramírez Nieto, fue el hijo de José Santos Ramírez Estrada, un graduado en ingeniería electrónica en los EE.UU., quien se volvió famoso y adinerado en Managua, Nicaragua, cuando trajo de Estados Unidos, gigantescos parlantes que ataba al techo de su auto, lo que le ayudó a crecer provechosamente una empresa publicitaria. La gente en Nicaragua aún llama ese ensamble, “barata”, que significa promoción, descuento, y se usa para anunciar eventos en ausencia de la radio y televisión, como era en el caso desde los años 20.

Mi papá, Ramírez Nieto, sin embargo aunque yo era muy niño o no había nacido cuando el ejercióm, dejó su propio legado periodístico en Nicaragua, según las palabras del decano embajador de Nicaragua en Honduras, don José Rodríguez, y la gente nicaragüense que vive en San Francisco, debería tener buenas razones para recordarlo.

Un periodista desde los 10 años de edad, él publicó en San Francisco El Nuevo Demócrata, probablemente el primer periódico en español en San Francisco, si es que no hay evidencias que demuestren lo contrario. Me siento honrado de tener una copia de uno de los archivos del periódico de un período de dos años.

Espero algún día tener la posibilidad de levantar una estatua en honor de José Santos Ramírez Calero, para conmemorar su aporte al periodismo de habla hispana en San Francisco y en Nicaragua.