Tuesday - Sep 25, 2018

Mensaje de despedida de Ron Paul a Estados Unidos: Abrancen a la libertad o enfréntense a la auto-destrución – Parte 2


por Marvin J. Ramirez

Marvin J. Ramírez

NOTA DEL EDITOR: Queridos lectores: Les presento un discurso memorable, el que considero que es el discurso del siglo. Está hecho por un hombre quien creo tiene la mayor convicción respecto de la libertad de todas las personas que conozco. Este hombre es el Congresista Ron Paul, quien dejará el Congreso tras 36 años. Mike Adams, editor de Natural News, se tomó el tiempo de transcribirlo. Como el texto resultó demasiado largo, El Reportero lo publicará en distintas partes durante varias semanas. Espero que lo disfrute y vea por usted mismo cómo la visión de este hombre saca a la luz la corrupción de nuestro sistema político, con la esperanza de que todos podamos ayudar a detenerla a tiempo, la destrucción de nuestra República. PARTE 2

El mensaje de despedida de Ron Paul a Estados Unidos: Apéguese a la libertad o enfréntese a la auto-destrucción

por Mike Adams

Se podría decir que el reciente discurso de despedida de Ron Paul es el discurso más importante en la historia norteamericana. El Dr. Paul se refiere a los fatales problemas que Estados Unidos enfrenta, sin tapujos. Este discurso debe ser leído por cualquier persona que quiera entender las verdaderas razones de por qué EE.UU. sigue en un espiral hacia debajo de un fracaso económico y social bajo el interminable crecimiento del Gran Gobierno y la deuda fuera de control.

Acá está el texto completo:

La era de la redistribución

Este rechazo abrió el camino en la era de la redistribución de la riqueza, con el gobierno doblegándose a los intereses especiales, excepto los que querían que los dejaran solos. Es por eso que hoy el dinero en la política sobrepasa por lejos el dinero que va a la investigación y el desarrollo y los esfuerzos empresariales productivos.

Las utilidades materiales se volvieron más importantes que entender y promover los principios de la libertad y el libre mercado. Es bueno que la abundancia material sea el resultado de la libertad, pero si el materialismo es lo único que nos importa, entonces habrá problemas.

La crisis llegó porque la ilusión de que la riqueza y la prosperidad durarían para siempre terminó. Como estaba basada en la deuda y en la pretensión de que la deuda puede ser tapizada con un sistema monetario de circulación fuera de control, estaba condenada al fracaso. Nos hemos quedado con un sistema que no produce lo suficiente, ni siquiera para financiar la deuda y sin entender fundamentalmente por qué una sociedad libre es clave para revertir esas tendencias.

Si esto no se acepta, la recuperación demorará en llegar. Continuará el gobierno grande, más gasto, más deuda, más pobreza para la clase media y los involucramientos de la elite con los intereses especiales.

Necesitamos un despertar intelectual

Sin un despertar intelectual, el punto de cambio será conducido por la ley económica. Una crisis del dólar hará doblegarse al actual sistema fuera de control.

Si no se acepta que el gran gobierno, el dinero de circulación, el hecho de ignorar la libertad, la planificación económica central, el estado bienestar y las guerras han causado nuestra crisis podemos esperar una continua y peligrosa marcha hacia el corporativismo e incluso el fascismo con incluso mayores pérdidas de nuestras libertades. La prosperidad para una clase media amplia, sin embargo, se volverá un sueño abstracto.

Este continuo movimiento no es distinto a lo que hemos visto respecto de cómo fue manejada nuestra crisis financiera de 2008. El Congreso primero dirigió, con apoyo bipartidista, salvatajes para los ricos. Luego fue la Reserva Federal con su eterna soltura cuantitativa.

Si al principio no lo logró, lo intentó de nuevo; QE1, QE2, y QE3 y si no había resultados, intentaba la QE indefinidamente –hasta que esto también falle.

Hay un costo para todo esto y déjenme asegurar que retrasar el pago ya no es una opción. Las reglas del mercado extraerán sus libras de carne y no será lindo. La actual crisis suscita mucho pesimismo. Y el pesimismo se suma a una menor confianza en el futuro. Ambos se retroalimentan, empeorando la situación.

Si no entendemos la causa subyacente de la crisis, no podemos resolver nuestros problemas. Los temas de guerra, bienestar, déficits, inflación, corporativismo, salvatajes y autoritarismo no pueden ser ignorados. Solamente con expandir esas políticas no podemos esperar buenos resultados.

Todos afirman apoyar la libertad. Pero muy seguido se trata de la libertad de uno y no de los otros. Demasiadas personas creen que debe haber límites a la libertad. Afirman que la libertad debe ser dirigida y manejada para lograr la justicia y la igualdad y por lo tanto que sea aceptable limitar, con la fuerza, ciertas libertades.

Algunos deciden cuáles libertades y las de quiénes deben ser limitadas. Éstos son los políticos cuyo objetivo en la vida es el poder. Su éxito depende de obtener apoyo de los intereses especiales.

No más ‘ismos’

La excelente noticia es que la respuesta ya no se encuentra en los “ismos”.

Las respuestas se encuentran en más libertad, que cuesta mucho menos. Bajo esas circunstancias, el gasto aumenta, la producción de la riqueza aumenta, y la calidad de vida mejora.

Sólo este reconocimiento – especialmente si avanzamos en esa dirección— aumenta el beneficio que es beneficioso en sí. Su seguimiento con políticas robustas debe ser comprendido y apoyado por el pueblo.

Pero hay evidencia de que la generación actual ahora apoya avanzar en la dirección de mayor libertad y auto-confianza.

Mientras más cambie la dirección y las soluciones se hagan conocidas, más rápido regresará el optimismo.

Nuestra tarea, para quienes de nosotros que creen que un sistema distinto al que hemos tenido durante los últimos 100 años, y que nos ha conducido a esta crisis insostenible, es ser más convincentes de que hay un sistema maravilloso, simple y moral que brinda las respuestas. Probamos esto en la historia temprana. No debemos darnos por vencidos en la noción de avanzar esta causa.

Funcionó, pero permitimos que nuestros líderes se concentraran en la abundancia material que genera la libertad, mientras ignoranla libertad. Ahora no tenemos ninguna, pero la puerta sigue abierta, por necesidad, en búsqueda de una respuesta. La respuesta disponible está basada en la Constitución, la libertad individual y prohibir el uso de la fuerza del gobierno para dar privilegios y beneficios a los intereses especiales.

Después de más de 100 años nos enfrentamos a una sociedad bastante distinta de la que querían los Fundadores.

De muchas formas, sus esfuerzos para proteger a las futuras generaciones con la Constitución de este peligro han fallado. Los escépticos, al tiempo que fue escrita la Constitución en 1787, nos advirtieron de las posibles consecuencias actuales.

La insidiosa naturaleza de la erosión de nuestras libertades y la seguridad que nos dio la abundancia, han posibilitado que el proceso evolucione en el peligroso período que vivimos ahora.