Sunday - Oct 21, 2018

El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) – This is the Forth and Last Part of a Series


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NOTA DEL EDITOR

Queridos lectores: A medida que la elección presidencial pasa por un alto engranaje y muchos de nosotros podemos percibir los prejuicios obvios de los principales medios, pensé que este artículo, escrito por James Perloff, puede arrojar luz acerca de qué es realmente el poder y quién gobierna los Estados Unidos. ESTA ES LA CUARTA PARTE DE UNA SERIE

Qué es, cómo se formó y quiénes son el Consejo de Relaciones Exteriores

por James Perloff

El dominio del CFR continúa

Durante su campaña, Obama seleccionó al ubicuo Zbigniew Brzezinski (CFR), promotor del enfoque “regional” del gobierno mundial, como uno de sus principales asesores de política exterior. Obama llamó a Brzezinski “uno de nuestros pensadores más connotados” y “alguien de quien he aprendido mucho”. Presumiblemente, las enseñanzas de Brzezinski incluyen el gobierno mundial por el que aboga.

Para secretario del Tesoro, Obama eligió a Timothy Geithner, miembro sénior de Relaciones Económicas en el CFR; Bilderberger, ex director de la Reserva Federal de Nueva York y ex empleado de IMF y de Kissinger Associates. ¡No podríamos conseguir mejor establishment ! Es Geithner quien maneja el rescate financiero de Wall Street con dólares provenientes de impuestos. Asistiendo a Geithner en el Tesoro para supervisar el rescate de la industria automotriz está el miembro del CFR Stephen Rattner.

Para director del Consejo Económico Nacional — una agencia gubernamental estadunidense creada por orden ejecutiva de Bill Clinton—, Obama seleccionó a Lawrence Summers (CFR, Bilderberger). Ex jefe economista en el Banco Mundial, su último cargo fue en la firma de inversión de D. E. Shaw & Co, donde ganó $5.2 millones en un año trabajando un solo día a la semana. Henry Kissinger había dicho que a Summers “había que darle un puesto en la Casa Blanca, en el cual estuviera encargado de derribar o arreglar malas ideas”.

Para secretario de Defensa, Obama eligió continuar con el reclutado por Bush, Robert Gates (CFR, Bilderberger). Durante la administración Carter, Gates fungió como asistente especial de Zbigniew Brzezinski. En 2004, fue codirector de la Fuerza de Tarea en Irán con Brzezinski, quien elogió a Gates en 2008. Junto con Gates en el Departamento de Defensa están los miembros del CFR Michele Flournoy (subsecretario de Política de Defensa), Jeh C. Johnson (Consejo General del Departamento de Defensa) y Kathleen Hicks (subsecretaria adjunta de Defensa para Estrategia, Planes y Fuerzas).

Para secretaria de Estado, Obama eligió a Hillary Clinton, quien asistía a las reuniones ultrasecretas de Bilderberger. Hillary no es miembro del CFR, pero su esposo Bill lo es, y su Departamento de Estado está empapado de miembros del CFR, incluyendo James B. Steinberg (secretario adjunto de Estado), William J. Burns (subsecretario de Asuntos Políticos), Susan Rice (embajadora de los Estados Unidos en la ONU), Jacob J. Lew (secretario adjunto de Estado para Administración y Recursos), Todd Stern (enviado especial de Cambio Climático), y muchos otros.

El Departamento de Seguridad de la Patria, que muchos estadunidenses temen que pueda convertir nuestro país en una sociedad de vigilancia orwelliana, fue concebido antes del 9/11 por una fuerza de tarea llamada la Comisión de Seguridad Nacional de Estados Unidos, nueve de cuyos 12 miembros pertenecieron al CFR. La administración del Departamento bajo Obama es particularmente densa con los miembros del CFR, incluyendo Janet Napolitano (secretaria), Jane Holl Lute (secretaria adjunta), Juliette Kayyem (secretaria asistente, Oficina de Programas Intergubernamentales) y Alan Bersin (secretaria asistente, Oficina de Asuntos Internacionales).

Así, el CFR continúa dominando áreas clave de nuestro gobierno: finanzas, defensa, política exterior y seguridad. A esto hay que añadir varios funcionarios de Obama del CFR, como Mona Sutphen (jefe de personal adjunto de la Casa Blanca), Paul Volcker (presidente, Consejo Asesor de Recuperación Económica), Peter Cowhey (consejero Senior, Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos) y Eric Shinseki (secretario de Asuntos de Veteranos).

El Futuro

La idea de que Barack Obama se hizo presidente gracias a un movimiento “de base” es ilusoria. La política de gobierno norteamericana continúa en gran medida siendo dictada por los ricos y unos cuantos. Es generalmente desconocida para el público —no porque sea una teoría conspirativa bizarra, sino porque la misma élite en el poder que maneja nuestro gobierno, los mega-bancos y los corporativos multinacionales, también gobierna los principales medios, como revelaría una inspección de la lista de los miembros del CFR.

Ser miembro del CFR, por supuesto, no es una condena automática. Algunas personas se agregan como “vestidor” para dar al grupo distinción y una apariencia de diversidad. Un ejemplo es la estrella del cine Angelina Jolie. Nadie sospecha que Jolie sabe mucho sobre asuntos exteriores o que es una conspiradora del gobierno mundial. Pero al interior del CFR están los globalistas duros quienes, ligados a sus contrapartes extranjeros a través de los Bilderbergers y la Comisión Trilateral, encabezan el camino al gobierno mundial único.

A pesar de ser pequeño numéricamente (menos de 1,000 miembros durante los años de Kennedy, menos de 4,500 el día de hoy), esta organización ha dominado todas las administraciones por más de siete décadas.

Así como el CFR controla nuestro gobierno, podemos anticipar más de lo mismo: disminución de la soberanía nacional; libre flujo de inmigración (lo cual confunde la identidad nacional y debilita las lealtades nacionales); aumento de pérdidas de trabajo a través de acuerdos de comercio multinacionales; más internacionalización de la ley (Tratado de Ley de los Mares, Protocolo de Kyoto, Corte Mundial, impuesto global, etc.); aumento de la pérdida de las libertades en una “sociedad de vigilancia”; organización progresiva de los Estados Unidos, México y Canadá en una Unión Norteamericana, y, finalmente, fusión transfronteriza en un gobierno mundial donde todo el poder estará concentrado en manos de la élite.
La eterna vigilancia continúa siendo el precio de la libertad.