Thursday - Dec 13, 2018

Reduzca la inflamación sin hacer esfuerzo al tomar estos antioxidantes de alto grado


por PF Louis

Un asesino silencioso anda suelto y se llama inflamación crónica.

Según el Dr. Barry Sears, autor de The Anti-Inflammation Zone: Reversing the Silent Epidemic That’s Destroying Our Health: “La inflamación crónica es la malvada madre de las enfermedades más preponderantes y devastadoras que rutinariamente matan a los norteamericanos”.

Por ejemplo, las enfermedades cardíacas, la obesidad, el cáncer y la demencia están todas ligadas a la inflamación crónica. Lo peor de todo es que la inflamación puede no mostrar síntomas hasta que hay daño o pérdida de funciones. A diferencia de la inflamación aguda, la inflamación crónica tiene un grado menor y es sistémica.

Causa daño bajo el radar durante un extendido período de tiempo, típicamente años, hasta que una enfermedad reconocida se manifiesta. Controlar la inflamación es clave para mantener la salud.

Estudio confirma que los antioxidantes reducen la inflamación

Un estudio ruso de 2009 con ratones demostró que los antioxidantes que disuelven la grasa y que aparecen naturalmente reducen la inflamación.

Quince días antes de ser inducidos artificialmente con inflamación aguda, el grupo experimental o de tratamiento recibió antioxidantes que disuelven la grasa: coenzima Q9, coenzima Q10, alfa-tocoferol, vitamina E, beta-Caroteno15. El grupo de control de ratones no recibió ningún antioxidante.

Los investigadores concluyeron que se podría usar terapéuticamente una combinación única de antioxidantes para reducir la respuesta inflamatoria y estimular el sistema inmunológico.

¿Qué son los antioxidantes y los radicales libres?

Los antioxidantes son compuestos orgánicos que se encuentran en los alimentos, especialmente en las verduras coloridas y los granos. Entre los antioxidantes comunes presentes en los alimentos se encuentran: vitamina A, C y E; beta-caroteno, licopeno y el mineral traza, selenio.

Los antioxidantes neutralizan los radicales libres al emitir un electrón. Sin embargo, los antioxidantes donantes se convierten en radicales libres en el proceso, con una excepción, el glutatión, que es creado por el hígado.

Se llama antioxidante madre porque puede refrescar las moléculas antioxidantes que se han convertido en radicales libres, volviéndolos nuevamente antioxidantes.

Darle al cuerpo una mayor proporción de antioxidantes en relación con los radicales libres y darle a su hígado los precursores del glutatión, tales como la cisteína o NAC, son las soluciones a este dilema.

El glutatión completo no puede mantener la barriga intacta. Los antioxidantes y los precursores de glutatión para el hígado deben ser proporcionados con dieta y suplementos (http://www.naturalnews.com).

El estrés oxidativo, la inflamación y la enfermedad

El estrés oxidativo es un subproducto natural de la función metabólica, especialmente dentro de nuestro ambiente tóxico. La oxidación se produce cuando las moléculas de oxígeno pierden un electrón y se dañan o vuelven inestables y se transforman en radicales libres.

Se crea un efecto dominó cuando el radical libre trata de recuperar la estabilidad, robando un electrón de otra molécula y así sucesivamente.

Cuando una molécula pierde un electrón, se daña. Incluso si la molécula roba un electrón y recupera estabilidad, sigue estando dañada. Las células dañadas crean una respuesta inflamatoria que se convierte en crónica. Estas células dañadas pierden funcionalidad y eventualmente mueren.

El estrés oxidativo y la inflamación crónica son la base de muchas enfermedades crónicas relacionadas con la edad. Las enfermedades crónicas representan más del 75 por ciento del gasto en salud. Siete de cada diez estadounidenses mueren cada año a causa de enfermedades crónicas, no de enfermedades infecciosas agudas.

Una estadística de CDC de 2005 mostró que uno de cada dos adultos tenía al menos una enfermedad crónica.

Inflamación buena y mala

‘La inflamación es la respuesta de emergencia del cuerpo a una lesión causada por un virus, bacterias, hongos, toxinas ambientales o de impacto y el exceso de calor. La inflamación aguda es esencial para el proceso de curación.

Es el principal mecanismo que permite al cuerpo reparar el daño y restaurar la homeostasis y la funcionalidad.

Cuando se termina la amenaza y se han realizado los trabajos de reparación correctamente, la respuesta inflamatoria se apaga, los síntomas disminuyen y el cuerpo vuelve al modo de funcionamiento normal.

Por otro lado, un problema serio surge cuando la inflamación se vuelve crónica. En esta situación, el cuerpo está continuamente luchando contra una reincidencia. Se produce una interminable y desgastante guerra.

Finalmente, el sistema inmunológico se debilita y el cuerpo funciona mal y lentamente se vuelve vulnerable a estados de enfermedad que amenazan la vida. Al principio surgen muchos síntomas esporádicos y vagos y luego se solidifican en una enfermedad diagnosticable.