Tuesday - Dec 11, 2018

Prueba científica de que el desorden neurológico es causado por las vacunas


por Jonathan Benson
Natural News

Es una enfermedad poco conocida que puede desencadenar síntomas persistentes y debilitantes similares a los asociados con la esclerosis múltiple (EM) y la fibromialgia, pero es también una que la profesión médica en general todavía no está dispuesta a reconocer. Y sin embargo, las nuevas investigaciones continúan demostrando que myofasciitis macrofágica o MMF, es una condición muy real producida como resultado directo de las vacunas que contienen adyuvantes de aluminio, que se alojan en el tejido muscular y conducen a un daño neurológico severo y otros problemas.

Identificada por primera vez en 1998, el MMF se caracteriza por debilitar los músculos y causar dolor en las articulaciones, inflamación crónica y fatiga que incapacita. Aunque claramente es distinta de la fibromialgia y el MS, que también muchos creen son condiciones neurológicas provocadas por vacunas, el MMF es similar, ya que parece tener relación con la desmielinización del sistema nervioso central, o la pérdida de las capas de vainas de mielina grasas que protegen los nervios.

Con esta pérdida, viene el desarrollo de lesiones graves, así como un tipo de reacción autoinmune en la que el cuerpo es incapaz de transmitir adecuadamente los impulsos nerviosos, y esencialmente termina atacándose a sí mismo. El resultado final de esto puede manifestarse como dolor intenso en los músculos y en las articulaciones, fatiga crónica, persistente “niebla” en el cerebro y por supuesto daño permanente al sistema nervioso.

Varios estudios vinculan las vacunas que contienen aluminio con el MMF

La industria médica, si es que estuviera dispuesta a reconocer la existencia de MMF – durante años la medicina convencional intentó negar la existencia de la fibromialgia – insiste en que esta enfermedad no tiene una causa conocida. Pero las sustanciales investigaciones, incluyendo un estudio publicado en la revista Brain en 2001, revelan que efectivamente existe una causa conocida para el MMF, y esa causa son las vacunas. Como resultado, las vacunas que contienen adyuvantes de aluminio, entre ellas las vacunas para la hepatitis A y B, así como la vacuna contra el tétanos, están directamente vinculadas con el estímulo de lesiones inflamatorias asociadas con el MMF.

“La relación entre el MMF y trastornos como la esclerosis múltiple pueden dar nuevas luces sobre los temas polémicos que rodean a las vacunas y las enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso central”, explica el documento de Brain (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11522584). “Las inyecciones intramusculares de dichas vacunas (que contienen aluminio) en modelos animales experimentales inducen a lesiones comparables pero transitorias en el sitio de inyección, lo que sugiere que el MMF puede ocurrir ‘en un subconjunto de individuos predispuestos con deterioro de la capacidad para limpiar el aluminio del músculo deltoides”.

Un estudio posterior publicado en la publicación Ear, Nose & Throat en 2007 hizo una conexión similar, pero mucho más directa. En su evaluación inicial, el estudio explicaba que la fisiopatología del MMF “ha sido rastreada hasta la presencia de un adyuvante de aluminio utilizado en las vacunas”. Según los resultados, el aluminio de las vacunas se agrega en el sitio de inyección, y un tercio de las personas que desarrollan MMF como resultado también terminan desarrollando enfermedades autoinmunes. (http://www.entjournal.com)

Autoridades de la salud niegan el MMF, así como su relación con las vacunas

Cuando se presentó esta información condenatoria en 2003, la Organización Mundial de la Salud (OMS), que dirige las decisiones de política elaboradas por los países miembros, que incluye a EE.UU., decidió ignorarla. No sólo la OMS Negó cualquier vínculo entre el MMF y las vacunas que contienen aluminio, sino que la organización negó por completo la existencia del mismo MMF.

Mientras tanto, siguen apareciendo estudios que reconocen el MMF y su relación directa con las vacunas. Uno de estos estudios publicados en la revista Medical Hypotheses en 2009 reconoció que el MMF y los desórdenes autoinmunes en general parecen directamente relacionados con los adyuvantes de aluminio que se encuentran en las vacunas.
(http://www.medical-hypotheses.com)

“Este caso ha puesto de relieve los peligros potenciales asociados con adyuvantes que contienen aluminio y hemos elucidado un posible mecanismo por el que la vacunación que contiene adyuvantes de aluminio podría desencadenar una serie de eventos inmunológicos que están asociados con enfermedades autoinmunes incluyendo el síndrome de fatiga crónica y myofasciitis macrofágica (MMF)”, explica el estudio.

Para una lista de vacunas comunes que contienen adyuvantes de aluminio visite: http://www.immunizationinfo.org.