Tuesday - Nov 20, 2018

Plan de la Casa Blanca cumple con necesidades empresariales, pero no con las necesidades humanas


por David Bacon

New America Media­

Luis GutiérrezLuis Gutiérrez

En los últimos meses, agentes de Immigration and Customs Enforcement (ICE) han realizado redadas inmigratorias en fábricas, plantas de empaquetamiento de carne, servicios de conserjería y otros lugares de trabajos de inmigrantes. ICE llama a estos trabajadores criminales porque la ley de inmigración prohíbe a los empleados contratarlos.

Pero mientras los trabajadores son deportados y generalmente deben dejar a sus hijos con parientes o incluso con extraños, no esperen ver a sus empleadores irse a la cárcel.

Es más, ICE no deportará a los 12 millones de trabajadores indocumentados en el país. Esto rápidamente detendría muchas industrias.

En vez de eso, estas redadas tienen un fin político.

El otoño pasado, luego de que los agentes hicieron redadas en las plantas de empaquetamiento de carne Swift 8 Co., el secretario de Seguridad Interior Michael Chertoff dijo a los medios que las deportaciones demostrarían al Congreso la necesidad por “mayor Reporterseguridad en la frontera, mayor aplicación al interior y un programa de trabajador temporal”. Bush quiere, dijo, “un programa que permitirá a las empresas que necesitan a trabajadores extranjeros, porque de otra forma no podrían satisfacer sus necesidades laborales, ser capaces de que esos trabajadores entren a un programa regulado”.

En su reciente visita a México, el Presidente Bush nuevamente propuso programas de trabajador invitado. Propuso permitir a las corporaciones y contratistas reclutar cientos de miles de trabajadores al año fuera de EE.UU. y ponerlos a trabajar acá temporalmente, con visas basadas en empleo.

Hace algunas semanas, los Reps. Luis Gutiérrez (D111.) y Jeff Flake (R-Ariz.) introdujeron un proyecto al Congreso que establecería el tipo de programa de trabajador invitado que el presidente mencionó. Las corporaciones podrían traer 400,000 trabajadores temporales anualmente, mientras el tipo de sanciones que han llevado a la ola de redadas pondría esteroides.

Luego la semana pasada, la administración y el Senador Republicano John Cornyn propuso eliminar todas las visas basadas en la familia y permitir a la gente venir a EE.UU. solamente como resultado del reclutamiento de los empleadores.

Todos los inmigrantes podrían convertirse en trabajadores invitados.

Los esquemas laborales como éste tienen una larga historia. Desde 1942 a 1964 el programa bracero reclutó a inmigrantes temporales, quienes fueron explotados, engañados y deportados si trataban de irse a huelga. Los cultivadores se opusieron a los trabajadores que están en el país para bajar los salarios.

César Chávez y otros líderes latinos hicieron campaña para que el programa fuera revocado.

Los defensores del programa actual evitan la etiqueta de “bracero”, y pueden llamarlo “trabajador invitado”, “trabajador esencial” o simplemente esquemas de “nuevo trabajador”. No se puede limpiar una realidad desagradable, sin embargo, solamente con cambiarle el nombre.

Los programas de trabajador invitado son esquemas de bajos salarios, orientados a otorgar pleno empleo a los empleadores corporativos a un precio que ellos quieran pagar.

Las compañías no reclutan a trabajadores invitados para pagarles más, sino menos. Según Rob Rosado, director de asuntos legislativos del American Meat Institute, los empaquetadores de carne quieren un programa de trabajador invitado pero no una garantía de salario básico para esos trabajadores.

“No queremos que el gobierno establezca salarios’’, dice. “El mercado determina los salarios”.

El reciente informe del Centro Southern Poverty Law, Close to Slavery (Cerca de la Esclavitud), muestra que los programas actuales de trabajador invitado permiten a los contratistas mantener listas negras de trabajadores que trabajan lentamente o exigen sus derechos. Los abogados de intereses públicos pasan años en la corte, intentando recuperar los salarios para los inmigrantes engañados.

Mientras, el Departamento de Trabajo casi nunca les quita el certificado a los contratistas que abusan de los trabajadores.

El AFL-CIO se opone a los programas de trabajador invitado, y dice que a los inmigrantes deberían darles visas de residencia permanente, para que tengan derechos laborales y puedan convertirse en miembros normales de las comunidades en las que viven. Desde 1999 el AFL-CIO pidió legislación para los 12 millones de personas que viven en EE.UU. sin documentos. La mayoría de los sindicatos se oponen a las sanciones del empleador y las recientes redadas de inmigración porque generalmente son usadas para amenazar y castigar trabajadores cuando piden mejores salarios y condiciones.

Hoy más de 180 millones de personas en el mundo ya viven fuera de los países en los que nacieron.

En los países que son las principales fuentes de inmigración en EE.UU., los acuerdos comerciales como el NAFTA y las reformas económicas de mercado, han arrancado a cientos de miles de granjeros y trabajadores dejándoles pocas opciones más que venir al norte.

Una política de inmigración racional debería terminar con las políticas de comercio en inversión en el extranjero que producen pobreza y desplazan a las personas. La política de inmigración de EE.UU. debería enfatizar en los derechos y la igualdad, y proteger a todas las familias y comunidades de inmigrantes así como a los nativos.

Usar redadas de inmigración en vez de una táctica de presión para lograr que el Congreso apruebe los programas de trabajador invitado no es un uso legítimo de aplicación. Socava la familia y los valores de la comunidad por los que este país aboga.
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