Thursday - Nov 22, 2018

Obama aboga por la ratificación del tratado de la ONU sobre armas


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por Fred Lucas

La administración Obama remarcó su compromiso por la ratificación del Tratado de de Naciones Unidas sobre Armas, una tarea difícil ya que una coalición bipartidista de 50 senadores han dicho que se oponen a este tratado, firmado por el Secretario John Kerry hace tres años.

Los defensores de la Segunda Enmienda están preocupados de que el tratado pueda proveer una racionalización del derecho internacional para un registro nacional de armas en los Estados Unidos.

“El lenguaje es demasiado vago y podría significar cualquier cosa. Es mucho lo que se podría hacer para racionalizar el control de armas. El tratado no contiene prohibiciones, ningún no”, Larry Pratt, director ejecutivo de Gun Owners of America, dijo a The Daily Signal. “El Presidente [Barack] Obama ha utilizado por algún tiempo un teléfono celular y una pluma como defensa y no la Constitución, e incluso un tratado para entrar en acción.”

El 22 de agosto, se realizó en Ginebra la Segunda Conferencia de los Estados Parte del Tratado sobre el Comercio de Armas. Según el Departamento de Estado, el representante de Estados Unidos a la Conferencia, William Malzahn, dijo que este país quiere ratificar el tratado que establece controles de exportación e importación de vehículos de combate, aviones y armas pequeñas y ligeras, pero ya lo estaba cumpliendo actualmente.

Los Estados Unidos permanecen comprometidos con el Tratado de Comercio de Armas, que firmamos en septiembre de 2013. Aún se está trabajando para turnar el tratado al Senado para su aprobación y consentimiento para ratificarse. No está claro cuándo terminaremos esto, pero estamos trabajando activamente en la cuestión… Si conseguimos la ratificación, puedo asegurar que los Estados Unidos serán completamente obedientes con las exigencias del [Tratado de Comercio de Armas], ya que el sistema nacional de control excede esas exigencias.

Actualmente, 79 países han ratificado el tratado, lidiando con exportaciones e importaciones de armas, pero en la reunión participaron diplomáticos de 109 países.
El tratado formula que: “Cada Estado Parte debe establecer y mantener un sistema nacional de control, incluyendo una lista nacional de control, para implementar las disposiciones de este Tratado”. Llega a decir: “Cada Estado Parte es impulsado a incluir en esos registros: la cantidad, valor, modelo/tipo, autorizado de transferencias internacionales de armas convencionales cubiertas bajo el Artículo 2 (1), armas convencionales actualmente transferidas, detalles para los Estados exportadores, Estados Importadores, Estado (s) de tránsito y transbordo, y usuarios finales, según sea apropiado.

La Secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, dijo al grupo que respecto a las armas utilizadas para cometer crímenes en México, “Encontramos que más de 70 por ciento estaban relacionadas con un comprador o distribuidor en los Estados Unidos”.

Massieu también afirmó en la conferencia: “México da la bienvenida a los arduos y sinceros esfuerzos del Presidente Barack Obama por establecer medidas administrativas para fortalecer los controles de la posesión y venta de armas”.

El Departamento de Estado no respondió claramente la cuestión respecto a si la cifra de 60 por ciento es precisa, pero dijo que los Estados Unidos están trabajando con México para prevenir el tráfico a aquel país.

Finalmente, es un tema fronterizo, dijo Ted Bromund, experimentado investigador miembro de la Fundación de la Herencia.

“El contrabando de armas de los Estados Unidos a México, el contrabando de armas de los Estados Unidos hacia cualquier país, ya es ilegal”, dijo Bromund a The Daily Signal. “El problema es que la frontera no está controlada. Las armas van hacia el sur porque la frontera está abierta. La respuesta es una patrulla fronteriza efectiva entre Estados Unidos y México. México nunca tocará el tema”.

La Ley de Control de Armas de 1968 y la Ley de Exportación de Armas de 1976, que han sido enmendadas algunas veces con los años, dan al ejecutivo el control esencial del movimiento de armas dentro y fuera de los Estados Unidos, dijo Bromund.

El Tratado de Comercio de Armas entró en vigor en la Nochebuena de 2014, pero la administración no lo ha enviado al Senado para su ratificación, donde requeriría el voto de 67 senadores para ser aprobado. Tras la firma de Kerry en 2013, 50 senadores –incluyendo tres demócratas– firmaron una carta a Obama expresando su preocupación porque el tratado sea demasiado “vago y fácilmente politizado”, y podría impulsar un registro nacional de armas.

Es un tratado horrible, dijo Bromund, pero es probable que no conduzca a un mayor control de armas.

“¿Está la gente utilizándolo para justificar el control de armas? Sí”, dijo Bromund. “Pero ¿cuál es el mecanismo para lograrlo? Son las exportaciones e importaciones. En teoría, un juez podría decir que los Estados Unidos deben respetar [el Tratado de Comercio de Armas] y que todas las transacciones dentro de ese país están sujetas a él, pero eso sería dotarlo de una gran amplitud”.

El tratado ha sido tal desastre administrativo que probablemente no tenga ningún impacto, dijo Bromund. Él señaló que raramente los países europeos están a la altura de las exigencias del tratado.

“Yo pienso básicamente que vamos ganando en este punto. Eso no va a funcionar”, dijo Bromund. “Se está convirtiendo en aburridas reuniones burocráticas. Los controladores de armas perderán el interés y encontrarán otro juguete”.

Un reporte reciente de Bromund observó problemas de información, entre ellos la falta de participantes.

Los Estados Partes del [Tratado de Comercio de Armas] están fallando en cumplir con las exigencias de información. El 15 de agosto de 2016, de los 66 Estados Partes que harían un reporte inicial de su implementación del tratado a esa fecha, sólo 49 lo hicieron, y de éstos, 33 eran de Europa. Por las mismas fechas, de los 83 Estados Parte, sólo 46 (32 de ellos de Europa) habían hecho un reporte anual de 2015 sobre la importación y exportación de armas convencionales, un informe que debe presentarse el 31 de mayo de 2016. En síntesis, los informes del tratado están fallando y, fuera de Europa, pocas naciones están cumpliendo, aunque sea nominalmente, con los requisitos más básicos del tratado.