Wednesday - Sep 19, 2018

Nicaragua, Nicaraguita, el miedo se ha ido, pero ahora las madres lloran el asesinato de sus hijos


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PARA LOS QUE NO ENTIENDEN LO QUE ESTÁ PASANDO EN NICARAGUA

– Se pensó que en Nicaragua Anastacio Somoza Debayle sería la última dictadura, después del fin de una dinastía de 45 años de su familia. Una ardiente guerra civil dejó aproximadamente 50,000 muertos y que culminó con el derrocamiento del dictador por el pueblo, dirigido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional con la revolución en 1979.

Pero, un momento, aunque dije que Somoza era un dictador, él siempre negó que su gobierno fuera una dictadura, ya que siempre ofreció elecciones ‘libres’. Es sabido que donde hay elecciones es porque hay democracia, ¿correcto? En las elecciones se juega el poder. Pero la realidad es otra, en los casinos te juegas tu dinero, pero el líder de cartas diseña el sistema para sólo ellos ganar. Y siempre gana la casa.

Así eran las elecciones con Somoza.

Fue derrotado en una guerra que se libró en los barrios de casi todo el país, donde cada ciudadano fue un combatiente, mientras las fuerzas del dictador Somoza arremetían contra la población civil, especialmente jóvenes que habían perdido el miedo y se levantaron en armas contra el régimen.

Ahora la historia se repite 40 años después, jóvenes se encuentran en las calles de Nicaragua gritando: “fuera Ortega!, no queremos dictadura” igual que cuando el pueblos protestaba contra Somoza. De igual manera, Ortega nunca ha aceptado ser un dictador, pues ha ganado la presidencia varias veces mediante elecciones.

Durante todo este tiempo el Frente, el cual se convirtió en un partido político, logró mucha popularidad a nivel nacional como internacional. Su defensa por el pobre y sus programas sociales los volvió semidioses. Pero a como dicen por ahí, que el poder corrompe, el poder se fue concentrando en Daniel y su hermano Humberto a cargo del recién creado Ejército Sandinista (este ya no es parte del gobierno desde la pérdida del poder del Frente en 1990).

El directorio del Frente, que en aquél entonces se componía de nueve comandantes del estado mayor, poco a poco se fue desintegrando hasta ir quedando sólo Daniel, y su compañera Rosario Murillo. Ellos fueron acumulando más poder y más poder.

Sus compañeros Comandantes de la Revolución se separaron cuando vieron que éste compañero se estaba convirtiendo en dictador y acumulando riquezas, y se distanciaron cuando el Frente pierde a presidencia y gana Violeta Barrios de Chamorro.

Daniel y los del Frente le hicieron la vida difícil al nuevo gobierno. La consigna era, “gobernaremos desde abajo”. Y así fue con los dos sucesivos presidentes liberales no pudieron gobernar a gusto. Con las llamadas ‘turbas sandinistas, la pareja presidencial aprendió que siguiendo ese camino se perpetuarían en el poder cuando nuevamente ganaran la presidencia – era siempre la esperanza.

Y así fue.

Con el ejército y la policía nacional a su lado – a los cuales lograron someter bajo su dominio, se prepararon para el largo camino de una presidencia sin límites. Venezuela, con su petróleo, se convirtió en su banco privado, en una alianza para crear una presidencia sin límites en el hemisferio americano, que fue usado para comprar a cuan adversario se presentara.

El crimen que enardecía a la población en aquella época se fue desvaneciendo mediante la contratación de los criminales callejeros, a quienes convirtieron en miembros de la recién creada Juventud Sandinista, que luego los convertirían en el la fuerza de choque para aplastar a cualquiera que se les opusiera.

Y su poder lo fue afianzando en su mayor expresión, convirtiendo a la JS en un pequeño ejército de paramilitares de reserva, a quienes enviaban a apalear a cuanta manifestación se pronunciaba contra su gobierno. Y hasta hoy ellos han hecho el trabajo sucio y con paga, gracias a la ayuda del petróleo de Venezuela.

Todo iba bien. A nadie se le pasó por la mente que la suerte se les cambiaría a la pareja presidencial, pues llegaron a meterse en el bolsillo al poder judicial, el Consejo Supremo Electoral, la Asamblea Nacional, al Ejercito y la Policía Nacional, y convertirse en dueños de unos cinco canales de televisión, radios, y muchas empresas millonarias.

Hasta que se atrevieron a tocar el Seguro Social.

Al aprobar una reformas recientes que le quitaría un pedazo de sus beneficios a la población, las protestas no se hicieron esperar. Eso encendió la llama.

Sus turbas paramilitares fueron enviadas para reprimir a los ancianos, actos de represión que se venían cometiendo por años contra la oposición política cuando organizaba marchas.

Las protestas de jóvenes universitarios no se hicieron esperar, y estos jóvenes, desarmados, fueron golpeados y muchos asesinados por estos JS y con el visto bueno y la protección de la Policía.

Desde entonces las protestas se han ido dando a diario y han ido aumentando, al punto que ahora no son sólo los jóvenes universitarios que son los que empezaron los plantones, sino ahora son también los campesinos más organizados, más universidades, la gente, los mismos sandinistas del pueblo, diciendo que son sandinistas pero no danielistas, la bandera roja y negra del sandinismo se ha vuelto un tabú para muchos y la destruyen.

El danielismo se ha convertido en algo negativo para muchos sandinistas que se quieren desligar de la matanza que el régimen acaba de ejecutar a nombre del sandinismo, y su símbolo rojo y negro.

Se pidió un diálogo al principio después de más de 45 muertos, cientos de heridos y cerca de 100 desaparecidos, con la asistencia de la iglesia, pero al tiempo que escribo estas líneas, los tranques en las carretera alrededor del país ya han empezado a poner en efecto la nueva agenda: un paro nacional para sacar a Daniel y a la Rosario del poder.

La última marcha que se llevó a cabo este miércoles, fue la más grande que se haya visto en Nicaragua en varias décadas, si no me equivoco.
Y lo más interesante es que, a pesar de que Ortega creó un súper ejército capaz de aplastar cualquier rebelión, está vez, con esta recién masacre, el pueblo ya se le empezó a voltear. Y lo más importante es que la gente ha salido a protestar sin armas y pacíficamente, lo que lo imposibilita de tener que usar a la policía y al ejército para aplastar con fuego de artillería, la rebelión . Y es por eso que usan a la JS.

Ahora el pueblo se ha tomado las calles y hay acuerdo general que no las van a soltar, dejando así al poder de Ortega, con las manos atadas.
Se estima que sus días están contados, y que antes podrían haber más masacres, igual como lo hizo el dictador Somoza cuando el pueblo se levantó contra él.

Pero al pueblo se le quito el miedo gracias a los valientes estudiantes.