Tuesday - Sep 25, 2018

Mensaje de despedida de Ron Paul a Estados Unidos: Abracen a la libertad o enfréntense a la auto-destrución – Parte 6


by Marvin J. Ramirez

Marvin J. RamirezMarvin J. Ramirez

NOTA DEL EDITOR: Queridos lectores: Les presento un discurso memorable, el que considero que es el discurso del siglo. Está hecho por un hombre quien creo tiene la mayor convicción respecto de la libertad de todas las personas que conozco. Este hombre es el Congresista Ron Paul, quien dejará el Congreso tras 36 años. Mike Adams, editor de Natural News, se tomó el tiempo de transcribirlo. Como el texto resultó demasiado largo, El Reportero lo publicará en distintas partes durante varias semanas. Espero que lo disfrute y vea por usted mismo cómo la visión de este hombre saca a la luz la corrupción de nuestro sistema político, con la esperanza de que todos podamos ayudar a detenerla a tiempo, la destrucción de nuestra República. PARTE 6

El mensaje de despedida de Ron Paul a Estados Unidos: Apéguese a la libertad o enfréntese a la auto-destrucción

por Mike Adams

Se podría decir que el reciente discurso de despedida de Ron Paul es el discurso más importante en la historia norteamericana. El Dr. Paul se refiere a los fatales problemas que Estados Unidos enfrenta, sin tapujos. Este discurso debe ser leído por cualquier persona que quiera entender las verdaderas razones de por qué EE.UU. sigue en un espiral hacia debajo de un fracaso económico y social bajo el interminable crecimiento del Gran Gobierno y la deuda fuera de control.

Acá hay otra parte del texto completo:

Una cultura de violencia

EE.UU. ahora sufre de una cultura de la violencia. Es fácil rechazar el inicio de la violencia contra el prójimo, pero es irónico que las personas arbitrariamente y libremente unjan a los funcionarios del gobierno con poder de monopolio para iniciar la violencia contra el pueblo estadounidense – prácticamente a voluntad.

Debido a que es el gobierno el que inicia la fuerza, la mayoría de la gente la acepta como legítima. Los que ejercen la fuerza no tienen sentido de culpa.

Muchos creen que los gobiernos están moralmente justificados para iniciar la fuerza supuestamente para “hacer el bien”. Ellos creen erróneamente que esta autoridad ha llegado desde el “consentimiento de la gente”. La minoría, o las víctimas de la violencia del gobierno nunca accedieron a sufrir los abusos de los mandatos del gobierno, aun cuando era dictado por la mayoría. Las víctimas de los excesos TSA nunca consintieron a este abuso.

Esta actitud nos ha dado una política de iniciar la guerra para “hacer el bien”, también. Se afirma que la guerra, para evitar la guerra con fines nobles, está justificada. Esto es similar a lo que se nos dijo una vez que “la destrucción de un pueblo para salvar a un pueblo” estaba justificada.

Un Secretario de Estado de EE.UU. dijo que la pérdida de 500.000 iraquíes, en su mayoría niños, en la década de 1990, como consecuencia de las bombas norteamericanas y sanciones, “valió la pena” para lograr el “bien” que hemos traído al pueblo iraquí. Y mira el lío en el que Irak está hoy.

El uso de la fuerza por parte del gobierno para moldear el comportamiento social y económico en el país y en el extranjero, ha justificado el uso de la fuerza en algunos individuos según sus propios términos. El hecho de que la violencia por parte del gobierno es vista como moralmente justificada, es la razón por la cual la violencia se incrementará cuando golpee la gran crisis financiera y se convierta en una crisis política.

En primer lugar, reconocemos que las personas no deben iniciar la violencia, entonces le damos la autoridad de gobierno. Con el tiempo, el uso inmoral de la violencia gubernamental, cuando las cosas vayan mal, va a ser utilizada para justificar que una persona tiene “derecho” a hacer lo mismo. Ni el gobierno ni los individuos tienen el derecho moral de iniciar la violencia contra el otro y sin embargo nos estamos moviendo hacia el día en que ambos cobrarán esta autoridad. Si este ciclo no se revierte la sociedad se desmembrará.

Cuando las necesidades son apremiantes, se deterioran las condiciones y los derechos relativos a las demandas y los caprichos de la mayoría. No es entonces un gran paso para que las personas se encarguen de utilizar la violencia para conseguir lo que ellos dicen les pertenece.

A medida que la economía se deteriora y aumentan las discrepancias en torno a la riqueza – como ya está ocurriendo – aumenta la violencia de quienes la necesitan tomar en sus propias manos para conseguir lo que ellos creen que es de ellos. No van a esperar un programa de rescate del gobierno.

Cuando los funcionarios del gobierno dejan de ejercer poder sobre los demás para rescatar intereses particulares, incluso con resultados desastrosos para el ciudadano medio, no sienten culpa por el daño que hacen. Los que nos llevan a las guerras no declaradas con muchas bajas resultantes, nunca pierden el sueño por la muerte y destrucción causadas por sus malas decisiones. Están convencidos de que lo que hacen está moralmente justificado, y el hecho de que muchos sufren simplemente no se puede evitar.

Cuando los delincuentes callejeros hacen lo mismo, ellos tampoco tienen remordimientos, creyendo que sólo toman lo que es suyo por derecho. Todas las normas morales son relativas. Ya se trate de rescates, privilegios, subsidios del gobierno o beneficios para algunos de inflar la moneda, todo es parte de un proceso justificado por una filosofía de la redistribución forzosa de la riqueza. La violencia, o la amenaza de tal, es el instrumento requerido y, por desgracia, y es de poco interés de la mayoría de los miembros del Congreso.

Algunos argumentan que es sólo una cuestión de “justicia” que los necesitados son atendidos. Hay dos problemas con esto. En primer lugar, el principio se utiliza para proporcionar una mayor cantidad de beneficios a los ricos que a los pobres. En segundo lugar, nadie parece estar preocupado de si es o no es justo para los que terminan pagando por los beneficios.

Los costos se suelen colocar en las espaldas de la clase media y se oculta a los ojos del público. Demasiadas personas creen que las dádivas del gobierno son gratis, así como imprimir dinero de la nada, y no tiene ningún costo.

Ese engaño está llegando a su fin. Las facturas se vencen y eso es de lo que se trata la desaceleración económica. Por desgracia, nos hemos acostumbrado a vivir con el uso ilegítimo de la fuerza por parte del gobierno.

Es la herramienta para decirle a la gente cómo vivir, qué comer y beber, qué leer y cómo gastar su dinero.

Para desarrollar una sociedad verdaderamente libre, la cuestión de la fuerza inicial debe ser entendida y rechazada. Conceder al gobierno, aunque sea una pequeña cantidad de fuerza, es una concesión peligrosa.