Monday - Nov 19, 2018

La propaganda de la televisión y la cultura del control mental


by Marvin Ramirez

Marvin J. RamirezMarvin Ramirez

NOTA DEL EDITOR: Muchos de ustedes, queridos lectores, no tienen idea de los efectos destructivos que causa la programación actual de la televisión que se ofrece al público. Programación que está dirigida a controlar nuestras vidas y nuestra conducta, en todos los aspectos de nuestra existencia – con una agenda en mente: volvernos esclavos. La edición de esta semana está dedicada al tema del control mental a través de la televisión. Encontré el siguiente artículo (y la columna que sigue a este editorial), que exponen esos daños a nuestra mente y cuerpo.

por Sartre
Infowars.com

Pocos temas presentan un espejo indiscutible de la sociedad moderna como lo hace la versión electrónica de la realidad trasmitida a través de la televisión. Esta tecnología no requiere habilidades interactivas o pensamiento crítico perspicaz. Sólo contempla y caerás en el trance de soñar despierto. La televisión es un asesino cauteloso que penetra en 114.7 millones de hogares estadunidenses. Según Nielsen, de Percepción del Universo (EU) 2012, hay una disminución en el porcentaje estimado de los hogares de Estados Unidos con televisión, que pasó de 98.9 a 96.7 por ciento. ¿Esta disminución sugiere una promesa o es tan sólo el resultado de la sustitución del internet?

Con la proliferación de los canales de cable y la programación de 24 horas, el panorama de la adicción a la televisión impacta enormemente la percepción y excluye dramáticamente las relaciones interpersonales normales, aumentando con la edad el tiempo pasado frente al televisor, como muestra Melissa Melton en su artículo “T.V. Your mind controlled”.

Los reportes de noticias políticas son miserables desde el punto de vista del periodismo. El negocio de la televisión tiene poco que ver con una crónica puntual de los eventos o del significado de las decisiones o acciones. Para entender los objetivos de los productores de contenidos y el propósito básico tras los adivinos culturales, es de utilidad el libro Control mental. Teorías y técnicas que utilizan los mass media, que es una fuente bien docupor mentada que muestra cómo actúan los medios de comunicación masiva. Examine y saque sus propias lecciones.

“Los medios de comunicación masiva constituyen la herramienta más poderosa que utiliza la clase dominante para manipular a las masas. Conforman y moldean las opiniones y las actitudes y definen lo que es normal y aceptable.

Este artículo observa la operatividad de los medios de comunicación a través de las teorías de sus mayores pensadores, su poderosa estructura y las técnicas que utilizan, para entender cuál es el papel que juegan en la sociedad”.

La conclusión de este reporte es un resumen válido: “Lippmann, Bernays y Lasswell han declarado que el público no está preparado  para decidir su propiodestino, que es el objetivo inherente de la democracia.

En lugar de eso, apelan a una criptocracia, un gobierno oculto, una clase gobernante a cargo de un ‘rebaño desconcertado’. Mientras sus ideas sigan aplicándose a la sociedad, se hace cada vez más evidente que una población ignorante no es un obstáculo que deban enfrentar los gobernantes: es algo DESEABLE y, también, necesario, para asegurar el liderazgo total. Una población ignorante no conoce sus derechos ni busca una mayor comprensión de las cuestiones y no cuestiona a la autoridad. Simplemente sigue las tendencias.

La cultura popular abastece y nutre la ignorancia ofreciendo continuamente entretenimiento embrutecedor y poniendo de relieve a celebridades degeneradas convertidas en ídolos. Mucha gente me pregunta:

‘¿Hay alguna manera de detener esto?’ Sí. DEJEN DE CONSUMIR SU PORQUERÍA Y PÓNGANSE A LEER UN LIBRO”.

Esta solución sensible de apagar la pantalla desinformante no es una opción para la mayoría de los zoquetes típìcos que se consideran normales y ciudadanos informados. La sociedad está poblada por siervos obedientes marginalmente funcionales y entusiastas.

La alegría se juzga por las acciones, no sólo por sentimientos. Un incuestionado y obediente populacho perpetuamente distraído de las cuestiones importantes e incapaz de comprender la relación y los objetivos últimos detrás de los acontecimientos del mundo, ha sido siempre el objetivo.

La utilización profunda de estas técnicas de los medios, a menudo tiene que ver con la guerra y la paz: Los medios y la guerra. La Universidad de Stanford publica éste recuento por Johnnie Manzaria y Jonathan Bruck, Media’s Use of Propaganda to Persuade People’s Attitude, Believes and Behaviors (Uso de los Medios de Propaganda para Persuadir la Actitud, Creencias y Comportamientos de la Gente).

“La propaganda es poderosa porque todos son susceptibles a ella”, dice Robert Cialdini. “Esto es cierto porque nos movemos en un mundo complejo y en movimiento. No podemos esperar reconocer y analizar todos los aspectos de una persona, evento o situación que arrostramos día con día. No tenemos el tiempo, la energía o la capacidad de procesar la información, y en lugar de eso usamos estereotipos, nuestras reglas de oro para clasificar las cosas de acuerdo con algunas características y luego respondemos sin pensar cuando alguna de estas características catalizadoras está presente.

Esto hace a las personas altamente sensibles a los propagandistas que entienden la persuasión, que es la forma más eficiente de actuar, o a veces la necesaria. Además, la propaganda incluye el refuerzo de los mitos societarios y de los estereotipos que están fuertemente incrustados dentro de una cultura a la que a menudo le es difícil reconocer el mensaje como propaganda”.

La actitud de que estas prácticas son la “forma más eficiente de comportamiento, y en otros casos son simplemente necesarias”, es más alarmante y ciertamente se ajusta al modo como actúa la televisión.

Los ejemplos citados en este estudio de caso tienen que ver con las cuestiones de política exterior. Sin embargo, el resumen de “Cómo Defendernos de la Propaganda”, merece un vistazo.

“Como resultado del aumento de la sofisticación y de la construcción de nuestra civilización, hemos creado un medio ambiente muy complejo, acelerado, cargado de información, con el que debemos lidiar diariamente a la manera de los animales que desde hace tiempo trascendimos. Así, de los estudios de caso de cómo los medios utilizan la propaganda, podemos deducir que los medios son 3algo más que la presentación de factores de presentación y de información. Los medios tienen la capacidad de explotar tácticas persuasivas para la definición específica de la propaganda: la trasmisión de ideas, información o rumores para los propósitos de ayudar o dañar una institución, una causa o una persona”.

Ahora pondere la negación de este proyecto académico: “No estamos diciendo que la propaganda esté mal. Hemos intentado demostrar que ante todo es una herramienta para responder a los mensajes sin pensar, y que la única manera de defenderse de ella es ser conscientes de las tácticas que utiliza”. También Phil Zimbardo es citado en este estudio.

Ser conscientes de la perspectiva general que otros utilizan para enmarcar el problema o la cuestión que se trate, porque aceptar su marco y sus términos les da una ventaja poderosa;

Ser sensibles a las demandas situacionales por más triviales que parezcan: normas de grupos, presiones de grupo, símbolos de autoridad, eslóganes y acuerdos.

No creer en soluciones simples para los problemas personales, sociales y políticos.

Al final, hay que recordar que no basta con disentir de palabra – uno debe de estar dispueso a desobedecer, desafiar, retar y sufrir las consecuencias de estas acciones.

Relacione este pensamiento con las transmisiones televisivas y los programas que ocupan la vista gratuita del público en general. Puede ser funcionalmente realista no esperar un discernimiento de los eventos actuales por parte de la multitud mediocre, ¿pero qué motiva que esta distracción prive a los espectadores de absorber el mensaje lavacerebros? La respuesta más adecuada es quizá escapar de la realidad. No obstante, la dependencia de abandonar la responsabilidad individual y de vivir bajo el principio de la integridad personal es difícil para muchos. El camino fácil es creer en la basura con que nos alimentan desde la pantalla de la televisión.

La noticia hablada se ha vuelto la cultura dominante y la TV es el principal vehículo para difundir las mentiras y el engaño. Jack Blood brinda una síntesis suscinta en TV = Mind Control (Why do you think they call it programming)

“Una vez que el sistema está funcionando, sabiendo qué fácil es controlar las mentes de una población idiotizada que ha sido bien entrenada, y alguien más puede decir socialmente diseñada, para nunca cuestionar a la autoridad, nunca pensar fuera de la caja, nunca buscar responsabilidad y nunca pensar por ellas mismas. Fácilmente manipuladas, millones de personas han sido condicionadas a creer, desde hace largo tiempo, que cualquier cosa emanada de la televisión es sacrosanta. Así, todo lo que ven es realidad y todo lo que oyen es cierto. Los conductores y reporteros se convierten en personalidades confiables que trasmiten opiniones reticentes cuya veracidad es rara vez, o nunca, cuestionada.

¿No habrá llegado el momento de poner un fin a este encarcelamiento autoinducido de imágenes y sonidos que se derrama de la máquina televisiva?