Monday - Nov 19, 2018

Ilustre fotógrafo latino está detrás de las cámaras de Night at the Museum


Elenco de la película Night at the Museum

por los servicios de noticias de El Reportero
Guillermo Navarro, uno de los directores de fotografía más ilustres de Hollywood, que llegó a la meca del cine junto a su gran amigo y homónimo Guillermo del Toro, está detrás de las cámaras en Night at the Museum, que se estrena esta semana.
Fue él quien decidió los encuadres en la muy respetada Cronos, la primera película del director, cuando ya era un experimentado cinematógrafo que había trabajado en algunos éxitos del cine mexicano como Cabeza de Vaca de Ncolás Echeverría, la película que representó a México en el Óscar y se estrenó comercialmente en los Estados Unidos en abril de 1992, El amor a la vuelta de la esquina y Morir en el golfo, y un número más extenso de films exitosos.
En las salas de cine a partir del 19 de diciembre.

El Dr. Atl, padre del muralismo mexicano, honrado en Jalisco
La obra del pintor y escritor Dr Atl, considerado el ideólogo del muralismo mexicano y maestro de Diego Rivera, es el foco de la exposición Rotación Cósmica en el occidental estado mexicano de Jalisco, que conmemora el 50 aniversario de su muerte.
El Dr. Atl, cuyo verdadero nombre fue Gerardo Murillo Cornado (1875-1964), es considerado de gran importancia para el siglo 20 mexicano, no sólo por su trabajo artístico que incluye tanto la plástica como la literatura, sino también por su influencia social y política, dijo a Efe Carlos Ashida, curador de la exposición que permanecerá abierta hasta febrero próximo.
“Él tenía una posición ideológica y filosófica  muy particular, y estuvo entre los primeros que trabaron contacto con la vanguardia europea a inicios de siglo y supo cómo adaptarla a México”, dijo.
La exposición, presentada en el Instituto Cabañas en Guadalajara, capital de Jalisco, se compone de pinturas, dibujos, fotos y documentos de organizaciones mexicanas como el Instituto Nacional de Bellas Ares, el Centro Cultural Tlatelolco y el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce, así como de colecciones privadas.
En 1897, en un trasatlántico hacia Europa cambió su nombre por “Atl”, que en lengua náhuatl significa agua, y un tiempo después su amigo el poeta argentino Leopoldo Lugones añadió el “Dr.”, justificado por el grado de doctor en filosofía del pintor mexicano.
En Europa estudió a eminencias del pensamiento y la literatura como el teórico marxista Antonio Labriola, el sociólogo Émile Durkheim y Henry Bergson, Premio Nobel de Literatura en 1927.
Ganador de una medalla de plata en la Exposición Universal de París de 1900 por un autorretrato, fue fuertemente influenciado por los grandes artistas del fauvismo y el impresionismo.
Él dijo que su tendencia no provenía de la revolución mexicana, sino que tenía como antecedentes el mural que el Dr. Atl pintó en el auditorio de la Escuela Nacional Preparatoria, así como la gran exposición de 1910.
Para la última ocasión, Murillo hizo un llamado a los artistas jóvenes a contrarrestar la exposición que el entonces presidente Porfirio Díaz había organizado con pintores españoles para conmemorar el centenario de la independencia mexicana.
Su curiosidad lo llevó a crear “colores Atl”, una mezcla de resina, cera y aceite, y el espacio aéreo, que consistió en capturar la imagen de un lugar desde arriba.
También lo llevó a concebir lo que llamó “Olinka” (término náhuatl del espacio donde se crea el movimiento), una Utopía donde los artistas, los científicos, los poetas y los filósofos de todo el mundo planearían juntos la evolución humana, un proyecto que nunca cobró existencia.
Ferviente creyente en la revolución, su trabajo es poco conocido fuera de México debido a “ciertos errores”, como el declararse fascista y haber apoyado públicamente a Adolfo Hitler.
“Algunas personas nunca lo perdonarán, a pesar de que su trabajo tiene la estatura de los grandes”, dijo Ashida.