Tuesday - Sep 25, 2018

Diplomático de alto nivel: Rusia ha traicionado al “Nuevo Orden Mundial’


El alto diplomatico Christopher R. Hill dice que la respuesta de Rusia ante la crisis ucraniana significa que Moscú ha traicionado el “nuevo orden mundial” del que ha formado parte en los últimos 25 años.

En una cita de la influyente publicación Project Syndicate, Hill, ex embajador de Estados Unidos en Iraq y Corea, escribe que la anexión rusa de Crimea y la campaña intimidatoria contra Kiev puso fin a un periodo histórico de 25 años, acusando a Moscú de comprometerse en “la regresión, la reincidencia y el revanchismo”.

La definición de Hill del “nuevo orden mundial” es el involucramiento de la Rusia post-Glasnost en “las instituciones occidentales, una economía de mercado y una democracia parlamentaria multipartidista”.

“Este ‘nuevo orden mundial’ se mantuvo durante casi 25 años. Excepto por la breve guerra de Rusia contra Georgia en agosto de 2008 (un conflicto generalmente visto como instigado por el temerario liderazgo georgiano). La aquiescencia y el compromiso de Rusia con el ‘nuevo orden mundial’, no obstante problemáticos, fueron uno de los grandes logros de la era post-guerra fría”, escribe Hill.

Hill, quien es asesor de Albright Stonebridge Group, una “compañía estratégica global” con profundos tentáculos al interior de la Casa Blanca y el Departamento de Estado, prosigue acusando a Moscú de revivir los días del Imperio Soviético, añadiendo que “Rusia […] parece ya no estar interesada en lo que Occidente ha estado ofreciendo los últimos 25 años: estatus especial con la OTAN, una relación privilegiada con la Unión Europea y asociación en esfuerzos diplomáticos internacionales”.

Arguyendo que es probable que las sanciones occidentales no tengan impacto, Hill asevera que la OTAN se debería preparar para un largo recorrido, advirtiendo que “Rusia buscará crear problemas similares con sus ‘aliados’ ex soviéticos”, invocando la invasión alemana a Polonia en 1939 para sugerir que Rusia podría lanzar una agresión contra otras naciones de Europa del Este.

La aseveración de Hill de que Rusia le ha dado la espalda al “nuevo orden mundial” ilustra cómo Moscú está tratando de dirigir una facción alternativa alineada a BRICS que representaría una mayor amenaza al futuro unipolar previsto por Estados Unidos y la OTAN.

En otras palabras, lo quiera o no Rusia, la élite occidental se está atrincherando para una nueva guerra fría y el mundo puede estar entrando en el periodo más peligroso de la historia desde la crisis de los misiles en Cuba.

(Paul Joseph Watson es edior y escritor de Infowars.com y Prison Planet.com. Es autor de Order Out Of Chaos. Watson es también anfitrión de Infowars Nightly News).

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La marca: científico afirma que los implantes de microchips humanos se convertirán en “no opcionales”

Y él causa todo, lo grande y lo pequeño, lo rico y lo pobre, y los hombres libres y los esclavos, para hacerles una marca en la mano izquierda o en la frente, y él provee que nadie podrá comprar o vender, excepto aquel que tenga la marca, sea el nombre de la bestia o el número de su nombre. Revelaciones 13:16-17.

por Mac Slavo
SHTFPlan.com

Las tecnologías diseñadas específicamente para seguir y monitorear a los seres humanos han sido desarrolladas durante al menos las dos últimas décadas.

En el reino virtual, los programas de software son ahora capaces de observarnos en tiempo real, yendo tan lejos como para prever nuestras conductas futuras y enviar alertas a la estación de monitoreo, dependiendo de cómo un algoritmo de computadora sigue tus actividades. Ésta es en sí misma una proposición de miedo.

Sin embargo, lo que es aún más alarmante es lo que está sucediendo en el mundo físico. Según los investigadores que trabajan en microchips humanos integrados, sólo es cuestión de tiempo para que estos sistemas tengan una difundida aceptación.

Existen posibilidades de que usted esté cargando un par de microchips RFID, y si lo está, están enviando 15 números digitales que lo identifican. Ese número se puede detectar a través del llamado escáner ISO compatible.

Y éstos también se encuentran por todos lados.

No es posible interactuar con la sociedad de forma significativa sin tener un teléfono celular. Yo pienso que los implantes humanos pueden seguir una ruta muy similar. Podría ser la misma desventaja no tener el implante a que éste esencialmente se convierta en no opcional.

Su reacción inicial respecto a tal idea puede ser no dar crédito. No hay manera de que la sociedad acepte un dispositivo como éste. ¿Por qué nadie quiere implantarlo en su cuerpo?

Considere por un momento dónde estamos ahora.

Durante varias décadas, los norteamericanos rechazaron la noción de someterse a seguimiento y grabación.

Casi todos los norteamericanos cargan un teléfono celular. Son tan usados, de hecho, que muchos los consideran un “derecho”, y exigen al gobierno otorgar un subsidio a aquellos que no pueden comprarlo.

Al interior de todos esos teléfonos hay un chip RFID que puede seguir todos nuestros movimientos mediante el GPS o la triangulación de la central de celulares. Aún más, esos micrófonos y cámaras que vienen de serie en cada teléfono pueden ser activados remotamente por los sistemas de vigilancia de las fuerzas policiacas, una capacidad que existe desde principios del siglo XXI.

Pero así como son intrusivos, estos dispositivos son aceptados como una norma por billones de personas alrededor del mundo. Y no sólo eso, nadie tiene que “forzarnos” a poseerlos. Tal parece que somos los amos de nuestra propia esclavitud.

¡Y pagamos buenas sumas de dólares por estos dispositivos de seguimiento! Garantizado, uno puede desconectarse de “la red” simplemente tirando su teléfono celular. Pero el continuo cambio de dirección de estas nuevas tecnologías a la par con la continua expansión de la vigilancia del gobierno sugiere que la tecnología del microchip RFID no va a ser eventualmente voluntaria. Michael Snyder, en La verdad gana [The Truth Wins] pregunta: ¿Qué va a hacer usted cuando ya no pueda comprar o vender sin somerterse a una identificación biométrica?

Esta tecnología va a seguir expandiéndose, y cada vez será más difícil abolirla.

Y es fácil imaginar lo que un gobierno tiránico podría hacer con esta tecnología. Si se lo propone, podría seguir los movimientos y la conducta de todas las personas.

Y buen día, este tipo de tecnología llegará a ser tan persuasiva que usted no podrá abrir una cuenta bancaria, conseguir una tarjeta de crédito o comprar cualquier cosa sin antes haber escaneado su cara o su mano.

Es difícil imaginar a una población que se someta libremente a esta esclavitud digital. Pero, como en el caso de la degradación de la privacidad personal y de los derechos en América, dé por seguro que se volverá ley de la noche a la mañana.

En primer lugar, las tecnologías necesitarán ser generalmente aceptadas por la sociedad. Va a empezar con productos de consumo en tiempo real como Google Glass. Las viejas generaciones pueden rechazar esto, pero en un par de años podremos observar que decenas de millones de niños, adolescentes y adultos jóvenes andarán por las calles luciendo la navegación web interactiva y la capacidad de grabar todo y de subirlo al internet instantáneamente.

Lo siguiente, como hemos visto en los primeros en adoptarlos, los chips RFID se van a implantar voluntariamente en nuestra piel para todo, desde el acceso a los edificios de alta seguridad hasta para ir de compras.

Eventualmente, una vez que el concepto es generalmente aceptado por la mayoría, se va a convertir en nuestro nuevo “número de seguridad social”.

Para acceder a los servicios oficiales, será necesario ser un humano verificado. Sin esta verficación no será posible comprar un six pack de cerveza y mucho menos conseguir atención médica o licencia de conducir.

Nos guste o no, este es el futuro. Cada compra que hagas o cada paso que dés van a ser seguidos a través de un microchip pasivo digital de 15, lo que implica que la única manera de apagarlo será quitarlo físicamente de tu cuerpo.

En síntesis, pronto viviremos en un mundo de Siempre bajo monitoreo.

Nuestros hijos y nietos – al menos la mayoría de ellos – probablemente no sólo se someterán a la implantación, sino que felizmente pagarán los costos, para así, también ellos, “interactuar con la sociedad de manera significativa”. Infowars.com.