Sunday - Sep 23, 2018

Cinco de Mayo colocado en un marco global


por Carlos B. Gil
Hispanic Link News Service

Los hechos conmemorados por mexicanos y mexico-americanos cada Cinco de Mayo representan un reflejo de una lucha importante que se iniciaba en el mundo occidental a la mitad del siglo diecinueve. Se llevaron a cabo cerca de la ciudad de Puebla en el año 1862.

Se entienden mejor al recordar que en estos años los “liberales” europeos y americanos anhelaban gobiernos republicanos. Estos preferían presidentes, congresistas, etc., elegidos libremente tal como ahora, más o menos. Pero esta forma de gobierno se consideraba radical y peligrosa. Solamente los norteamericanos lo habían logrado hasta la fecha. Los “conservadores” por otro lado insistían en mantener la monarquía absoluta y todas las formas tradicionales de la aristocracia privilegiada.

Este dilema se agudizó mucho en México porque el gobierno español, monárquico, absolutista, e imperialista, había regido allí por 300 años, de 1521 a 1821. A finales de este periodo se expulsó al virrey, hecho que concluyó la época colonial de México. Se puede decir que la lucha heroica de los presbíteros Miguel Hidalgo y José María Morelos contribuyó a la emancipación política y temporaria de los mexicanos en 1821. Y el dilema persistió porque hombres conservadores como Lucas Alemán se preparaban a luchar por un monarca y un imperio mientras que los liberales como José María Luis Mora hacían lo mismo por defender su visión de una república democrática. Esta división entre la clase dirigente causó que corrieran “ríos de sangre” mexicana, tal como nos dice Justo Sierra.

Es más, en estos años Luis Napoleón, el emperador francés y sobrino de Napoleón Bonaparte, anhelaba extender su dominio hasta México con el fin de ponerle límites a los Estados Unidos y para enriquecerse con unas minas sonorenses de plata cuya existencia le habían contado sus súbditos.

La decisión para lanzarse sobre la aventura imperialista que convertiría a México en un satélite francés la hizo el emperador gracias a varios factores, dos de los cuales cabe señalar. Por una parte varios representantes del movimiento conservador mexicano convencieron al emperador que el pueblo mexicano recibiría brazos abiertos a cualquier monarca europeo y, además, estos le sugirieron el nombre de Maximiliano cuya gubernatura sobre Venecia-Lombardía recién terminaba. Respaldado por su joven esposa, Carlota, éste anhelaba un trono.

Por otro lado, Benito Juárez, como Presidente Liberal de México suspendió en 1861 el pago de las deudas externas nacionales a causa de los estragos económicos suscitados por la guerra que se libraba en esos años contra los conservadores y la iglesia católica. Este acto desencadenó la invasión de México por tropas francesas enviadas al siguiente año con el objeto de cobrarse y luego abrir brecha para un monarca europeo secundado por el alto clero y sus aliados conservadores mexicanos.

Una vez tomado el Puerto de Veracruz por los invasores en enero de 1862, estos marcharon tierra adentro llegando por fin a las orillas de la ciudad de Puebla en los últimos días de abril. Allí los esperaban los hombres que más tarde se conocerían como los héroes del Cinco de Mayo. Presente se hallaba el General del Ejército del Oriente, don Ignacio Zaragoza, apenas de 33 años de edad. Asistiéndolo se incluían varios tenientes de menor experiencia militar sin excluir al oaxaqueño don Porfirio Díaz, también relativamente joven con 32 años. Un enjambre de patriotas entusiastas y soldados de la nación los rodeaban.

La lucha feroz por parte de los guardianes del honor nacional, ese cinco de mayo, es merecedora de todo el orgullo que el pueblo mexicano les ha rendido hasta ahora. Cruenta batalla se libró por controlar los fortines militares de Loreto y Guadalupe en las afueras de la ciudad. Y, a pesar de que los mexicanos se defendían solamente con armamentos ya en desuso estos lograron vencer a los intrusos europeos.

Los vencedores ilustres de la Batalla del Cinco de Mayo no cantaron victoria por mucho tiempo porque las tropas francesas pronto fueron aumentadas y después de tomar la capital arribó por fin la pareja engañada: Maximiliano de Austria, y Carlota de Bélgica, ambos auto-llamándose emperador y emperatriz de México.

El destino de esta pareja y del proyecto francés estaba sellado ya. No duraría mucho tiempo porque México y el resto de América ya no eran regiones para imperios o reinos aristocráticos.

A los conservadores se les había pasado la hora. Trágicamente, se puede decir, que Maximiliano y Carlota no se dieron cuenta de esto hasta ya muy tarde.

Después de pasar innumerables discordias con un clero corrupto y una clase privilegiada cuyos miembros añoraban el regreso al mundo colonial y ordenado, el imperio se desmoronó.

Este fue el resultado de las contradicciones internas y la lucha aguda e interminable que le hacían los liberales republicanos bajo el mando de Juárez, el indio taciturno. Maximiliano pagó con su vida el error monstruoso de la intervención y Carlota hizo igual al volverse loca mientras buscaba ayuda militar y económica para su esposo en las capitales europeas.

Para nosotros los chicanos o méxico-americanos, ¿qué nos significan estos hechos tan dramáticos?

Mayormente creo que es fácil identificar con el objetivo de Benito Juárez: que los mexicanos jamás deberán de permitir ser regidos por extranjeros. Aplicando su visión a nivel personal se puede decir que del indio taciturno aprendemos que hay que insistir en el deber de desarrollarnos en lo máximo sin interferencia alguna.

En otras palabras, debemos cuidar celosamente que nosotros, junto a nuestros hijos, crezcamos no solo físicamente sino también spiritual e intelectualmente sin importar las barreras. Este es el significado real del Cinco de Mayo.

(Carlos B. Gil es profesor emérito de historia en la Universidad de Washington en Seattle, autor de We Became Mexican American: How Our Family Survived to Pursue the American Dream, 2012, y Gerente de DiversityCentral.com)