Wednesday - Sep 19, 2018

Amnistía Internacional honra a defensora de los derechos de las mujeres y los niños mexicanos


por Juliana Birnbaum Fox

Una lucha sin claudicar: La activista mexicana por los derechos humanos Lydia Cacho Ribeiro toma un momento con los niños del Ballet Folklórico Infantil Mexicano en Edificio de Mujeres luego de recibir honores por Amnistía Internacional.Una lucha sin claudicar: La activista mexicana por los derechos humanos Lydia Cacho Ribeiro toma un momento con los niños del Ballet Folklórico Infantil Mexicano en Edificio de Mujeres luego de recibir honores por Amnistía Internacional.

Dirigiéndose a una multitud que llenó la planta baja del Edificio de Mujeres de San Francisco la noche del 28 de marzo, Lydia Cacho-Riveiro habló apasionadamente sobre sy trabajo internacionalmente reconocido como defensora de las mujeres y los niños en México.

Periodista investigadora y especialista en violencia de género, Cacho enfrenta amenazas diarias y peligros por proteger a mujeres de abuso y desafiar a poderosos gobiernos y líderes empresariales que obtienen ganancias de la prostitución infantil y la pornografía.

Como reconocimiento a sus esfuerzos, Amnistía Internacional la eligió para el Premio 2007 Ginetta Sagan Human Rights, una donación de $10,000 que honra a una mujer que protege la dignidad, libertades y vidas de las mujeres y niños en crisis.

“Los derechos humanos funcionan, sobre todo cuando desafían a poderosos individuos e instituciones, es extremadamente peligroso”, dijo Julianne Cartwright Traylor, co-presidenta del comité de premio.

El Premio Ginetta Sagan busca reconocer, honrar y asistir a mujeres quienes, generalmente bajo riesgo personal, se comprometen para proteger y avanzar en los derechos humanos de otros.

El discurso de San Francisco fue parte de un tour a nivel nacional en el que Cacho comenzó a publicitar temas como tráfico de niños y explotación sexual en México. El Departamento de Estado de EE.UU. cita a México como fuente, tránsito y país de destino para traficar personas para la explotación sexual y empleo. Varias de estas víctimas son niños, quienes, explotados por el crimen organizado, son obligados a practicar el turismo sexual y la pornografía. El gobierno mexicano estima que los niños víctimas son 20,000 como parte de 1.2 millones de niños traficados a nivel mundial.

Cacho fundó y dirige el Centro Integral de Atención a las Mujeres (CIAM) en Cancún, un centro de crisis y refugio para víctimas de crímenes sexuales, violencia de género y tráfico. El CIAM provee servicios gratuitos para cualquiera que busque asistencia y protección. Ya que muchas mujeres y niñas que buscan refugio están huyendo de criminales vilentos, protegerlas pone en peligro la vida de Cacho.

En 1999, fue violada en una estación de buses en un intento por intimidarla y detener su trabajo.

“Cuando un hombre viola a una mujer, lo hace para invadir su cuerpo y su alma”, dijo Cacho en el evento de San Francisco, rememorando el consejo que le dio su madre y cambió su vida. “Él pudo haber invadido tu cuerpo, pero no lo dejes invadir tu alma”. En vez de permitir que el crimen la silenciara, Cacho se volvió más motivada en sus esfuerzos por proteger mujeres y niños de la violencia.

El libro de Cacho de 2004, Los Demonios del Eden: el poder detrás de la pornografía infantil (The Demons of Eden: the power behind child pornography) lanzó repetidas amenazas contra su vida de intereses poderosos involucrados en la industria.

El 16 de diciembre de 2005, fue arrestada, amenazada en varias ocasiones y se le negó acceso a su abogado y medicinas. Pasó la noche en prisión y luego fue liberada bajo una fianza de US $9,900.

En respuesta, Cacho interpuso una contrademanda por corrupción y violación de sus derechos humanos, convirtiéndose en la primera mujer de México en demandar federalmente a un gobernador, un fiscal y un juez por corrupción e intento de violación en prisión. Es más, en mayo de 2007, será la primera mujer en la historia de México en tomar un caso de derechos de la mujer en la Corte Suprema Mexicana.

Para exponer a los criminales que destruyen las vidas de las mujeres y niños no es suficiente; es imperativo desafiar los poderes para detener la impunidad y la corrupción en México. No pedimos venganza, sino constatar que hay criminales y politicos que manipulan el sistema judicial por dinero, sacrificando los derechos y vidas humanas”, según Cacho.

Además al trabajo de defensoría y servicio directo para las víctimas, Cacho cree que la educación es vital para sanar y construir una sociedad más pacífica. Fue parte del establecimiento de un proyecto innovador llamado Escuelas para la Paz, una serie de escuelas a través de México dedicadas a promover métodos de resolución no violenta de conflicto para ayudar a detener el ciclo de la violencia en la sociedad.

“El espíritu Ginetta Sagan está caminando a mi lado con este premio”, declaró Cacho, refiriéndose a la mujer cuya vida dedicada a liberar a los prisioneros políticos inspiró el premio Amnistía Internacional. “Su presencia me fortalece para permanecer cerca de las víctimas y decirles, ‘tu vida nos importa; recuperar tu seguridad y felicidad nos importa’”.